Una pésima costumbre de muchos ciudadanos de esta tierra, es la de realizar los famoso pinchazos, tomar gratuitamente el líquido vital de la red de agua potable de manera clandestina, una práctica más común de lo que imaginamos.  

Ante esta irregularidad y, sobre todo, estafa a la ciudadanía que paga sus impuestos y sus servicios básicos, el Concejo Municipal debería analizar duras sanciones para los malos ciudadanos. Persona que sea encontrada en este ilícito, debería ser castigada con todo el rigor de la Ley. 

Las autoridades deben tomar las medidas del caso para poder rastrear con mayor facilidad estos robos. Es evidente que si han proliferado es porque falta supervisión, no es posible que no exista un control riguroso de estos famoso pinchazos, en un solo sector se encontraron más de 30, muchos de ellos se utilizan para regar terrenos. 

Si sumamos de pinchazo en pinchazo y se toma en cuenta que varios de estos, son utilizados para regar terrenos enteros, nos toparemos con un desperdicio descomunal de líquido vital, que en esta época de estiaje salta a la luz. Pero también es cierto que la ciudad nunca había experimentado una escasez tan grande, al punto de que muchos barrios no tienen una sola gota de agua, de tal manera que la construcción de nuevos reservorios y una nueva planta de agua son medidas emergentes para la ciudad.  (O)