Para mejorar o aumentar la flexibilidad y durabilidad de los plásticos se agregan ciertos compuestos químicos que se denominan ptalatos, por lo tanto a los plásticos duros se los transforma en plásticos flexibles y suaves: ahí están  las fundas de basura, cortinas impermeables de baño, borradores, gomas, juguetes elásticos de plástico, así como también una gran variedad de cosméticos y aromatizantes; se los encuentra también en la pintura de las paredes de nuestras oficinas, hasta en el aire que respiramos, pues ellos suavizan los pisos de vinilo de cocinas, baños, dan flexibilidad a telas plásticas,  cables eléctricos, se utilizan mucho en la fórmula de cosméticos y productos de belleza e higiene personal, para que la fragancia quede impregnada en los productos.

Como estos plásticos flexibles y suaves ya están vinculados a nuestra vida diaria, ahora ya se habla de los microplásticos que se encuentran en el agua potable de todas las ciudades del mundo, también se los ha encontrado en nuestra comida, en la orina humana, por lo tanto ya están dentro de nuestro cuerpo. Además se han clasificado los plásticos por su grado de peligrosidad, así con el número 1 está el plástico denominado pet, de menos riesgo, utilizado para envasar agua, refrescos y otros líquidos, con el número 2 el plástico de alta densidad utilizado para envasar alimentos; a medida que aumenta la numeración ya tienen riesgo, como el plástico de color blanco conocido como espumaflex que sirve para envasar bebidas y alimentos fríos, de ninguna manera calentarlos, porque se desprende un gas tóxico, el bisfenol, altamente cancerígeno, produce problemas reproductivos, y otras enfermedades congénitas

Para superar estos problemas se recomienda antes de usar una cortina plástica para la ducha del baño, colgarla al aire libre uno o dos días para airearla, efectivamente ese aroma a nuevo que despide la cortina se debe a los ftalatos, también se debe evita calentar comidas en el microondas con recipientes  plásticos, ya que las altas temperaturas desprenden  ciertos químicos que pasarán del plástico a los alimentos. La Unión Europea y los Estados Unidos de América del Norte han limitado el uso de ciertos plásticos en juguetes para niños desde el 2008, mientras Australia prohíbe la venta de artículos que contengan más de uno por ciento de estos aditivos.

En el Ecuador no existe control de estos productos, que igual se encuentran en tantos objetos ampliamente utilizados en el hogar, aún más ninguna institución nos proporciona información sobre el uso y los peligros que encierran estos materiales, pero lo mejor es limitar el uso de juguetes y otros objetos sospechosos para los niños y en el hogar -en vez de los aromatizantes artificiales, que no mejoran la calidad del aire- abrir las ventanas y dejar entrar aire fresco. (O)