Con la presencia de pocos miembros de los trabajadores se llevó acabo la marcha del pasado 12 de agosto, una marcha en la que se quemó un par de llantas en el sector de La Estación y terminó frente a la Gobernación. 

Llamó la atención el escaso número de participantes, pensamos que este fenómeno obedece a la complicada situación laboral, que vive actualmente en el país, con un desempleo que sobrepasa el 70%, un tema inmanejable, que requiere de manera urgente una nueva legislación laboral.  

Sin duda las protestas en la capital no pasaron de ser simples amenazas, pues claramente se puede percibir en la atmósfera capitalina, que la población de dicha ciudad, no está dispuesta a soportar otro capítulo como el de octubre de 2019.  

Lo que requiere el país en estos momentos de crisis es buscar la fórmula de cambiar la centenaria ley de trabajo, que está ahuyentando las contrataciones formales. 

Lo peor que podría hacer el país es retornar a los famosos subsidios a los combustibles que nos han mantenido ahorcados, especialmente a los más pobres, estos subsidios como ya se ha repetido en diversas oportunidades, únicamente van dirigidos a los más pudientes, a los que tiene autos, no a la gente de a pie.  Recordemos que ya vamos más de cinco años de decreción una situación muy preocupante, que señala claramente que a pesar de la subida gradual de los combustibles, los precios de los productos se mantienen, por el dólar primeramente, y luego por la falta de circulante que existe por el desempleo, una barrera muy fuerte que ha hecho que la economía de este país se contraiga brutalmente, si no se cambia el tema laboral, jamás  se podrá encontrar una salida a esta dura encrucijada, en que nos metieron, los repetidos errores del famoso socialismo del siglo XXI, en manos del no menos famoso correato, lleno de atracos y mentiras.  (O)