La verdad es que la mano negra es filosa y muy poderosa.

Cuando danzan los millones de dólares la cosa se complica y no queda otra opción que mirar de lejos, pidiendo a Dios que tenga misericordia de este país que se ahoga, lo cual es bien visto por los vecinos, que esperan que este Ecuador termine pronto para entrar ellos en la hipoteca, sin saber en lo que se meten.

Los años que hemos vivido son muy pocos, pero muy complicado.

Si el comienzo fue duro, lo que vendrá después es de imaginarse. De tumbo en tumbo hasta llegar a esta realidad que estamos viviendo.(O)

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