Crecimos escuchando el dicho, comienza ordenando tu casa o la caridad comienza por la casa, y es un hecho real, si la casa no está en orden, si no tiene unidad, equilibrio, poco aporta, no invita a la tranquilidad  de sus habitantes, no hay hogar.

Se puede decir  que esto se replica ampliamente en el administración de los gobiernos locales. La elección de autoridades seccionales no es irrelevante, por el contrario de su acierto dependerá la consolidación de comunidades sanas y seguras, donde los altos ideales cívicos se consoliden y atraigan a una juventud desorientada y sin esperanza.Los municipios tiene la alta responsabilidad de controlar sus territorios y no solo de brindarles servicios básicos como si se hiciera un favor. Las ordenanzas municipales deben ir acordes con los tiempos difíciles que vivimos, donde la seguridad es el objetivo principal para en su base sustentar el desarrollo económico de las urbes.
Detrás de cada municipio debe haber un proyecto de ciudad, donde los valores propios, la tradición, la ética sean la bandera que enarbolen las autoridades para mejorar a nuestras comunidades y en este contexto, transparentar la contratación pública es asunto prioritario, no puede ser que la sombra  de la irregularidad ronde estos procesos, como se ha hecho costumbre.  

Quienes aspiren a algún cargo seccional, ojalá no lo vean como el negocio de sus vidas, ojalá comprendan la alta responsabilidad que implica ser autoridad en tiempos de enorme convulsión social.