Alan Cathey

La fiesta religiosa de los Santos Inocentes es motivo en Ecuador, cada 28 de diciembre, de bromas y engaños, a cuál más descabellado e inverosímil. Cuando algún incauto cae en la broma, es objeto de general jolgorio, acompañado de la expresión “por inocente”, pues sólo un despistado aceptaría, sin beneficio de inventario, semejante cuento.

Al parecer, al dictador Nicolás Maduro le llegó, un tanto tardíamente, noticia de ésta tradición, y la aplicó en su desventurado país, que tan pocas cosas tienen para alegrarse. La primera inocentada se refirió a la economía venezolana, afirmando que se ha producido un “milagro”, seguramente obra de algo similar a las famosas “goticas del beato Gregorio”, tratamiento recomendado por Maduro para tratar el Covid. El milagro consistiría en la presunta “recuperación” de la economía venezolana, al reducirse la tasa de la inflación, de 3 o 4 mil% al año, a algo menos de 700%. El primario análisis que realiza Maduro es un revoltijo de cifras, donde se entreveran valores que, según alguna metodología arcana, establece que apenas el 4,5% de los venezolanos estarían en condición de pobreza extrema, siendo la situación exactamente la inversa. Por ingreso, el 94% de la población está en esa condición, y por parámetros aplicados por economistas de la Universidad Andrés Bello, estaría en el orden del 70%. Ninguno considera la situación de los seis millones de migrantes forzosos, que buscan cómo no morirse de hambre fuera del país, lo que habría sucedido si se quedaban en su tierra, escuchando los dislates que con pajaritos mantiene el dictador.

Tampoco mencionó que parte del “milagro” debe atribuirse a la adopción del dólar americano como moneda de curso legal en Venezuela, cuya dolarización ha permitido una relativa estabilización en la economía. El análisis de la UAB, postula que se habría llegado al techo del empobrecimiento de la población, pues existe algo más de un 5% cuyos ingresos o reservas, les ponen más allá del riesgo cambiario. Se trata de los “enchufados” del régimen y de los agentes delincuenciales que se han repartido el país, para el saqueo petrolero, del oro, para el negociado de alimentos y medicinas, o del floreciente narcotráfico y la trata de personas. Ese 5% es el que puede comprar, en dólares, la dignidad de un pueblo vencido y sometido.

El selecto grupo de gangsters que lo rodea y lo sostiene, no come cuentos de pajaritos o de burritos, así sean sabaneros. A ninguno se le ocurre recibir rublos o yuanes por sus “negocios”. Como los más abominables capitalistas, tienen el signo del dólar entre los ojos, como único objetivo y valor. La segunda inocentada la lanza en un escenario a su nivel intelectual y ético, la espuria Asamblea Nacional, fruto del fraude electoral, marca de fábrica de las dictaduras del SSXXI. Ofrece que, para 2025, sacará a todos de la pobreza extrema en que se encuentran.

Será que nuevos delincuentes van a acceder a ese exclusivo club del 5%, merced a nuevos emprendimientos de saqueo, al ser Venezuela un país riquísimo en recursos naturales? Todavía hay mucho oro y coltan por explotar, este último, esencial para los teléfonos inteligentes y las tablets, para armas y GPS, y los indígenas esclavizados para hacerlo, bajo amenazas de muerte.

Venezuela, convertida en el Potosí del siglo XXI, para saquearla, como en su momento la mítica ciudad andina, por los nuevos Imperios, apoderados de Venezuela. Se anuncian bases extranjeras para garantizar sus inversiones. Ya Rusia se propone agregar tropas regulares a sus mercenarios. Irán aportará sus terroristas, para consolidar su presencia en América. El maridaje de terrorismo y narcotráfico de las FARC y el ELN, ha demostrado su poder, zarandeando a unas fuerzas armadas venezolanas, valientes al reprimir a civiles desarmados, pero no a enfrentarse con delincuentes avezados y curtidos.

O buscará expulsar algunos millones más, para mejorar la estadística. Si 6 millones de exiliados significan, por sus remesas, un importante ingreso de divisas para el régimen, mucho mejor si se logra acelerar y multiplicar la migración, con la ventaja de que, aun exiguamente, se evitaría tener que alimentarlos y darles atención médica. ¿Para eso están los vecinos, o no?

La última inocentada, refiere la aprobación de varias iniciativas para revocar el mandato de Maduro. Son más creíbles los pajaritos que twitean al dictador, que un ente electoral, herramienta del chavismo para todos los fraudes electorales.

Es el mismo ente que convalidó la elección de Maduro en 2018, de la Asamblea Nacional actual, y del engendro de la Constituyente, que no constituyó nada, más que el parapeto para desconocer a la Asamblea Nacional electa en 2015, tras la histórica derrota del chavismo en las urnas. El mismo ente que, tras la derrota del hermano de Chávez en Barinas, anula la elección, para sufrir una más severa derrota al repetirla con otros actores.

No olvidemos que la tradición de los Santos Inocentes, se origina en el recuerdo de la supuesta matanza de los menores de 2 años, atribuida a Herodes en Judea, para desaparecer al Mesías. Lo cierto es que los Herodes de hoy, gozan de buena salud. (O)