Dilema mental o dilema científico. Sobre esto hay información en calidad y en cantidad para llegar a vacunarnos.

En nuestro caso intervino el miedo a morir o una información veraz que nos llevó a decidirnos por recibir las vacunas.  Sin temor a equivocarnos nos vacunamos por las dos cosas: el temor a contagiarnos y a contagiar a nuestra familia y la información del valor medicinal de una vacuna.

Los 184 países que conforman la OMS (Organización Mundial de la Salud) están obligados entre ellos a realizar encuestas entre sus habitantes para aceptar la vacunación en pos de mantener la salud, como un medio para conseguir el bienestar y progreso de los países miembros.

Con las experiencias pasadas de viruela, poliomielitis, tétanos, tosferina, dengue, SIDA -aún no se descubre la vacuna- los miembros de la OMS, en su mayoría han realizado encuestas para consultar a la población sobre si desea o no ser vacunada.

En el caso de la covid-19, no hubo tiempo para realizar estas encuestas, fue tan vertiginoso el tiempo que el mundo estuvo desprevenido, tan cierto es que hubo millones de contagiados y miles de muertos y los laboratorios farmacéuticos a nivel mundial todavía no producían en serie la vacuna para ser distribuidas. Hoy, ya existen de diferentes marcas y los Estados -a través de sus respectivos gobiernos- están haciendo los esfuerzos necesarios para inocular a sus pobladores.

Cuando han transcurrido  seis meses de vacunación, la información local y mundial trae noticias sobre la oposición y no aceptación de diferentes sectores a ser vacunados.

Según la OMS los motivos  son variados para este fenómeno de oposición a la vacuna; los casos se refieren a razones culturales, de género, religiosos, socioeconómicos y falta de información. Así tenemos que en “África son de orden religioso y cultural en un 20%, en un 15% a las relaciones de riesgo/beneficio. En Europa es de un 25 a 30% bajo la relación de riesgo/beneficio. En el Mediterráneo y sudeste asiático es la falta de información y conocimiento entre un 12 y 20%. En las Américas las razones son culturales-religiosas, de riesgo-beneficio e influencia de líderes, todo esto da un  margen de un 20%.”

Isabela Ballalai, presidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones y otros científicos concuerdan en que la covid-19 vino a quedarse en el mundo, por lo cual no debemos dejar por nada LA MASCARILLA, EL LAVADO DE MANOS Y EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL. (O)