Taller de panadería del Centro de Rehabilitación Social de Latacunga incluye a personas con discapacidad. FOTO M.S. LA GACETA

Eduardo N., privado de libertad, fue sentenciado a 16 años, de los cuales lleva 10 años, en el Centro de Rehabilitación Social (CRS) Latacunga, el 2016 se abre el taller de panadería y decidió ingresar a trabajar y poder rehabilitarse para reintegrarse a la sociedad, su aspiración es que cuando esté libre pueda implementar su propio negocio ya que actualmente ha reunido 11 mil dólares.   

Actualmente lleva tres años laborando en el taller de panadería del CRS junto a 10 personas que también están privados de su libertad, el contrato lo consiguieron cuando estaba en funciones el expresidente Rafael Correa y la anterior Ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos Ledy Zúñiga.

Esta oportunidad de trabajo la vio como algo positivo porque recibe un salario de $385 dólares, de esta cantidad $50 dólares son para el economato (tienda para adquirir productos de confitería o de limpieza), $130 dólares para su familia y $35 dólares es aportado al Seguro Social del IESS.

“Hemos perdido nuestra libertad lo reconocemos, pero como seres humanos merecemos una segunda oportunidad de reintegrarnos a la sociedad y demostrar que en este lugar donde a veces se piensa que todo es malo hay personas emprendedoras, positivas y con ganas de seguir adelante y a la vez dando un ejemplo a los demás”, expresó.

Él labora las ocho horas diarias produciendo con su equipo 8150 panes en diferentes variedades entre ellos: el pan baguette, redondo, cachitos, enrollados. La empresa Laffatoria quien les contrata es la encargada de traer ingredientes como harina, huevos, mantequilla y demás.

Previo a ingresar al centro de rehabilitación tenía una experiencia de 10 años lo que le facultaba el acceso al taller de panadería. No obstante, dijo que los trabajadores fueron escogidos por funcionarios del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos quienes les capacitaron para que puedan hacer el proceso que hacen hoy en día.

Cuando avanzan los meses o los años algunos internos recobran su libertad como fue el caso de cinco, para ellos les buscaron un reemplazo que también pasaron por un proceso de capacitación, además recordó que primero pasa por un examen de evaluación de psicología.

Esta actividad le ha permitido ser una persona emprendedora y seguir adelante por ende demostrar que es un hombre valioso y consideró que puede ser un ejemplo para el resto de compañeros “si se puede a pesar de que se cae se puede levantar”.

Durante los tres años de trabajo ha podido ahorrar cerca de 11 mil dólares y entre sus metas está ponerse su propia panadería en su tierra natal Guayaquil el día que recobre nuevamente la libertad. (I)

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