Mons. Giovanni Paz Hurtado, obispo de Latacunga.  FOTO M.S. LA GACETA

“Los campesinos sienten en carne propia el impacto ambiental producido por la minería, la cual ha provocado la contaminación del agua y la tierra”, expresó Mons. Giovanni Paz, obispo de Latacunga. En este sector se ubica una de las compañías de minería,  que después de comenzar la exploración, deja el terreno destruido, incluso la infraestructura, afectando al  medio ambiente. El 19 de julio se hará una asamblea, para que la ciudadanía pueda exponer lo que piensa respecto a este problema.

Dentro de la actividad pastoral que está enmarcada en varios campos de acción de la Iglesia Diocesana, el obispo de Latacunga Mons. Giovanni Paz Hurtado, el lunes pasado en la parroquia de Palo Quemado, asistió a una reunión a la que  fue convocado por los ciudadanos.

Según el Obispo, los mineros siempre ofrecen trabajo, construir proyectos de beneficio social, lo cual el día de mañana no es verdad y los ofrecimientos no se hacen realidad. Es por ello que habló sobre los impactos ambientales tanto a la vida humana como a la creación.  En este contexto, fue invitado a participar en la asamblea nacional que se reunió en Santo Domingo de los Colorados con varios asambleístas, donde el diálogo y escuchar al pueblo fue lo más importante, un espacio donde se expusieron los estudios de impacto ambiental y se planteó hacer una fiscalización a las concesiones mineras. Igualmente, se dijo que es necesario el catastro minero en el Ecuador, para saber dónde tiene su mayor impacto.

Informó que habrá una próxima asamblea en la parroquia de Palo Quemado el 19 de julio próximo, para que la ciudadanía pueda exponer lo que piensa respecto a este problema y que su voz sea escuchada en la Asamblea. Esperan que la Ley de Minería que tiene que ver con el desarrollo de los pueblos, también sea reformada.

Exteriorizó que las compañías  mineras para realizar sus primeros pasos de exploración, deben hacer el estudio de impacto ambiental y para que un proyecto sea aprobado, el primer paso es la sociabilización con la comunidad. En este caso, dice que no se ha explicado lo que va ocurrir, tan solo se ha empezado la exploración y muchos serán  desalojados de sus campos.

Además, en este sitio se ubica la organización de panela “Flor de caña”, que tiene certificación verde y hoy pueden exportar su panela, como un paso de desarrollo hacia la comunidad para construir economía. El Obispo dijo: “Considero que nuestra preocupación por nuestro pueblo y el cuidado de la casa común, es una responsabilidad de todos”. Proponen que la comunidad y el cantón Sigchos, sean declarados libres de minería y eso le corresponde a la Municipalidad.

“La minería ofrece una solución temporal a los problemas económicos de la familia, pero no nos damos cuenta del impacto a posteriori”, dijo el Obispo, quien fue parte de Decoin, una organización en Imbabura, donde por más de 28 años han luchado en defensa del medio ambiente, entidad que actualmente  ha recibido un premio por parte de la ONU. (I)

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