El presidente Lasso cumple su primer año con una economía macro recuperada; pero lamentablemente con muchos problemas de inseguridad, desabastecimiento de medicinas, mal funcionamiento del registro civil, la vialidad destruida por un intenso invierno y varios otros problemas, en especial una áspera relación con la Asamblea Nacional, que vuelven prácticamente inmanejables varias de sus aspiraciones y ofrecimientos sobre su plan de trabajo.
El gran problema de ese gobierno, es que ha manejado las cosas de una manera muy alta, muy de arriba, no ha tenido el acierto de bajarse de nivel, para ver los verdaderos problemas que tiene el ecuatoriano del día a día, ese ecuatoriano que hace largas finas para conseguir un turno médico y cuando lo consigue, no puede acceder a las medicinas y tiene que buscar la manera de comprarlas, o ese ciudadano que busca un turno para poder sacar su cédula porque no puede hacer sus trámites, y le dan turno para después de tres meses, sumado a esto, que los vehículos de los transportistas se están deteriorando rápidamente por el pésimo estado de las carreteras o el ecuatoriano que no puede salir a la calle por miedo a que le roben o le maten en cualquier lado.
Mejor ni hablar del tema político, pues la relación del gobierno la Asamblea, es prácticamente nula, existe un rompimiento, que ha dejado truncadas muchas aspiraciones del plan de gobierno de Lasso, a esto hay que añadir el pésimo manejo de la comunicación que ha tenido el ejecutivo, si se están realizando obras, pues no nos damos por enterados, lo que está generando una imagen de mediocridad y pesimismo, que en cualquier momento podría causar inestabilidad social.
Los cambios deben ser urgentes, el Gobierno debe bajar al nivel del ecuatoriano promedio, que sufre todos los días por tanta adversidad, especialmente por la deprimente falta de empleo, que desemboca en muchos vicios, que terminan en descomposiciones social y delincuencia. (O)