Para quienes pensaban que los hijos del Cotopaxi éramos inmortales, llegó la noticia del primer muerto en esta provincia. Hecho que nos lleva a pisar tierra, si no tomamos en serio esta pandemia los resultados pueden ser fatales, como lo estamos viendo con este amigo taxista que por sus graves condiciones de salud no resistió al virus y falleció.

La mayoría piensa que esto es algo que no nos tocará, ya sea por la juventud, buena salud y lo bien comidos que estamos; pero a  nuestro lado se encuentran seres amados de los que dependemos más de lo que imaginamos. Por ello no se puede esperar que haya un triste deceso para recién reflexionar sobre la importancia que tienen en nuestras vidas.

La fórmula es muy sencilla, quédate en casa, después veremos cómo arreglar la situación económica, hecho que sin duda no será nada fácil. 

Lo que sí está claro es que la madurez que alcanzaremos en este periodo de cuarentena, nos servirá para tomar las decisiones correctas que nos ayuden a salir del empantanamiento en el que estamos, consecuencia de la inmadurez política en la que hemos vivido, en donde robar, estafar o distinguirse por la viveza criolla han sido parte asentada de nuestra idiosincrasia. 

Hoy estamos aprendiendo a valorar hasta el último tomate, y esto, sin  duda, marcará un antes y un después de este retiro obligatorio. Las circunstancias nos están enseñando a ver la vida desde un ángulo muy distinto.(O)