Foto: G.T./La Gaceta
Víctor Jácome, coordinador zonal del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos.

Actualmente, en el Centro de Rehabilitación Social (CRS) de Cotopaxi, existe una población carcelaria de cerca de 4600 personas, las mismas que tienen un modo diferente de pensar, por lo que a diario están sujetos a eventualidades y comportamientos no adecuados. 

Víctor Jácome, coordinador zonal del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, dio a conocer que existen factores de estresamiento, cuando una persona ingresa al centro penitenciario, está a punto de ser sentenciado o va a salir en libertad, lo que les motiva a adoptar actitudes no agradables, incluso, hasta atentar contra su vida. Han detectado que eso lo hacen a veces, con el ánimo de llamar la atención o de buscar un escape a la situación en la que se encuentran.
Dijo que el pasado martes en horas de la noche, a través de las cámaras de videovigilancia, captaron que una persona privada de la libertad intentó atentar contra su vida. Al detectar la eventualidad, de inmediato dieron la alerta y agentes de seguridad penitenciaria actuaron acorde a los procedimientos institucionales, de tal manera que fue trasladado de inmediato al servicio médico. Actualmente se encuentra en buen estado de salud.
Indicó que fue reubicado de pabellón, para garantizar la seguridad personal y sobre todo, donde el personal penitenciario lo pueda controlar. Con el fin de bajar los niveles de estrés carcelario, se someten a un tratamiento psicológico.
Explicó que todas las personas privadas de la libertad, tienen derecho a que se guarde reserva sobre sus datos personales, privacidad de sus datos de filiación y que se conozca lo pertinente a su situación de tipo personal.(I)

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