El proceso de potabilización del agua que se hace en las plantas de tratamiento es necesario, pues se evita la contaminación a los hogares. El cloro dosificado hace su acción bactericida y elimina las bacterias rango es de 0,8 y 0,2 que establece la norma como garantía.

El líquido es captado de la laguna de Salayambo, a 40 kilómetros de distancia, posteriormente ingresa a la central hidroeléctrica de Illuchi que está a seis kilómetros de la planta de tratamiento de agua potable, ubicada en Loma de Alcoceres. Por medio de tubería  ingresan a la planta,  aproximadamente 170 litros por segundo, explicó Juan Carlos Escobar, responsable de la planta de tratamiento.

Una vez ingresada el agua cruda  al tanque de captación, es conducida a un canal de dosificación de químicos, donde le añaden el sulfato de aluminio, que tiene una propiedad floculante, que permite que la materia orgánica y las partículas que están provocando la turbiedad y el color, puedan tomar un peso molecular más alto.

Luego del proceso de floculación, se direcciona al área de sedimentación (proceso por el cual los materiales transportados por distintos agentes y procedentes de la erosión y la meteorización de las rocas son depositados).

Después de ello pasa por un canal de recolección al  área de filtración,  donde el proceso se da por un flujo descendente, es decir, que el agua ingresa por la parte superior de las piscinas, donde se encuentra el lecho filtrante y una vez sometida en este proceso, va al tanque de recolección de agua filtrada, donde se le inyecta una solución de cloro, que es abastecida por cilindros de gas cloro de una tonelada de capacidad y a través del equipo de bombeo y se introduce una  solución líquida que es regulada, dependiendo de la cantidad.

El líquido filtrado entra a una cámara de contacto, donde por un espacio de 15 minutos el cloro dosificado hace su acción bactericida y elimina las bacterias que puedan estar presentes y que previamente han sido eliminadas, tanto en el proceso de sedimentación como en la filtración.

Destacó que el control bacteriológico, tanto de coliformes totales como coliformes fecales deben estar en cero. Dijo que  un buen indicador, son los controles de cloro residual que se realizan diariamente en la ciudad. Esto se  mantiene en un rango de 0,8 y 0,2 que establece la norma como garantía, de que no habrá contaminación. (I)

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