En general, en los procesos privatizadores, mediante los cuales se “pretende poner  en venta instituciones o empresas estatales o que son parte del sector público, se montan campañas deliberadas tendientes a destruir  a estas entidades que se las quiere pasar al sector privado. En el Ecuador tenemos  que periódicamente los gobernantes de turno, lanzan grandes campañas publicitarias,  que ahondan en las causas y motivos de la crisis que padecen determinadas entidades del sector público, se deforma la verdad, se exagera sin escrúpulo las falencias y de esta manera se prepara el camino para traspasarlas al sector privado.

En el Ecuador es habitual que los gobernantes de turno  pretendan “privatizar”  algunas prestaciones y servicios de la seguridad social, para ello permanentemente se minimiza los logros de la entidad rectora de la seguridad social en el Ecuador –El IESS- y se agrandan sus graves falencias, para quienes se empeñan en esta lamentable labor, el Instituto de Seguridad Social no vale, no sirve y en consecuencia, es mejor desaparecerlo y con ello beneficiar al negocio privado. No exagero al señalar que   antes de echarle mano a las instituciones que están en la mira, encontramos que se las presenta denegadamente, se las recubre de información negativa, se lanza lodo sobre ellas, a fin de justificar su traspaso.

En el caso del IESS, se suma a lo anotado -para desprestigiarlo- la falta de cumplimiento de las obligaciones del Estado -especialmente las económicas-, la politización en las designación de sus administradores, la falta de puntualidad de pago de los empleadores y el excesivo ingreso de recurso humano por compromisos político-partidista- a su adiposa estructura orgánica-administrativa, y  pese a que con claridad meridiana la Carta Constitucional señala expresamente en el Art. 367,  que: “El sistema de seguridad social es público y universal, no podrá privatizarse..,”(Lo resaltado en negritas es mío), una de las instituciones que está permanentemente en la mira privatizadora es sin lugar a duda el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

El IESS tiene  fallas y problemas, creo que ningún ecuatoriano puede negarlo, pero con todas sus falencias, resalta como la única institución de carácter y servicio social que cumple con el pago puntual y oportuno de sus pensiones a jubilados, viudas y en general a sus beneficiarios. Sus falencias y problemas son fruto de la metida de mano de los gobiernos de turno, que han hecho de esta noble institución, botín  político burocrático, que utilizan sus dineros como reserva monetaria, que le vigilan sus inversiones rompiendo su autonomía, llegando a incluir al Ministro de Finanzas en el Directorio del BIESS y en general convirtiéndola en un laboratorio del enriquecimiento ilícito en materia de contratación pública referente a la adquisición de medicamentos e insumos médicos.

En estos tiempos de pandemia sanitaria, moral  y ética que vive la patria le ha tocado al IESS que le recuerden solamente los asuntos negativos de sus 94 años de vida institucional, pero es esta oportunidad, para también resaltar, las cosas buenas y  las malas. Las buenas que son mucho más me emocionan cuando las trasmito en la catedra o en charlas específicas, y obviamente las malas -que están ahora mismo presentes- me desconsuelan y acongojan.

Nadie puede negar lo trascendente del IESS en la vida económica, política y social del país, la prestación en salud –desfinanciada desde su nacimiento- se la brinda con los aparatos más sofisticados que existen en el país, equipos de diagnóstico y tratamiento que han atendido  millones  de consultas, se han  despachado y entregado medicamentos bajo millones de recetas, se han efectuado intervenciones quirúrgicas cercanas al millón, muchas de riesgo como las de corazón abierto, trasplantes de órganos, neurocirugías, etc., millones de exámenes, por lo menos una cantidad cercana a los dos millones de pacientes que han egresado de las unidades médicas del IESS. No se puede negar que más de medio millón de jubilados reciben puntualmente sus pensiones, que las viudas y los huérfanos no estén desamparados.

 Es importante resaltar  los programas de vivienda patrocinados y/o realizados directamente por el IESS, que modernizaron y embellecieron las ciudades del país,  -miles de afiliados y jubilados que tienen su vivienda con préstamos hipotecarios-. Solamente para recordar muchas urbanizaciones y barrios de las principales ciudades del Ecuador  han sido planificadas y ejecutadas por el IESS. En Quito: La Mariscal, Pambachupa, Hermano Miguel, La Magdalena, La Gasca, Los Andes, La Loma, Álvarez,  Yaguachi, la Bahía, la Recoleta, la Delicia, Borja Yerovi, Villa Flora, Belisario Quevedo, el Calzado, Chiriyacu, Necochea. En Guayaquil: La Ciudadela Grace, el Barrio Norte, Pasaje 28 de Mayo, Barrio Orellana, Casa Colectivas, Barrio Obrero, Barrio Venezuela, Guaranda, Centro de Vivienda, Nueve de Octubre, Ciudadela Bolivariana, Moran Valverde, Multifamiliares Sur, Plan Piloto, Ciudadela Huancavilca, Ciudadela de los Periodistas, Ciudadela Villamil, Programa habitacional Duran, Condominios El Verano, Condominio Los Jardines, Ciudadela Guangala. En Cuenca: Urbanización Álvarez, Urbanización Monay, Multifamiliares Tres de Noviembre. En Latacunga: Ciudadela del Seguro (Calle Quito y Márquez de Maenza). Ciudadela El Carmen,  por citar simplemente algo de esta magna obra.

Por ello es importante recobrar la memoria positiva del IESS y no permitir que le sigan saqueando, que los gobiernos de turno no sean  indolentes y cumplan oportunamente con sus obligaciones,  le brinden la atención que por Constitución y ley les corresponde. La solidaridad punto esencial de la seguridad social debe primar por sobre el lucro y la ganancia que son piedras angulares de la iniciativa privada.