El Parlamento Nacional vuelve a ser escenario de actos vergonzosos que pretendiendo justificarse ante el pueblo, se dice que son gajes de la “política”. La semana pasada  se negó un informe  para primer debate del Proyecto de Ley  de Repetición, que pretende ordenar y reglar los procedimientos administrativos y legales necesarios para recaudar valores pagados por el Estado o recuperar dineros sustraídos por malos funcionarios público. La política concebida como el arte de gobernar dictando leyes y haciéndolas cumplir, promoviendo el bien público y remediando las necesidades del pueblo, no puede ser tomada como herramienta para burlarse del pueblo.

Lo que pasa en la Asamblea Nacional no puede ser visto con tanta pasividad  por la ciudadanía. Al momento una mayoría conformada por el Correismo –UNES-, Pachakutik y el Social Cristianismo, buscan tomarse el Consejo de Participación ciudadana y Control Social y con ello  arrebatar los organismos de control. Se acostumbraron al poder y ahora buscan la impunidad. Esto no es política, simplemente constituye una mancha más al tigre, la Asamblea Nacional se sigue desprestigiando, negociando todo circunstancialmente para no dejar gobernar o como sucede este momento para recuperar el poder perdido en las urnas y tapar toda esa cloaca producto de la desadministración del Estado en los últimos quince años. La Asamblea Nacional se sigue desprestigiando como Función del Estado, pero hay que advertir que existen honrosas excepciones.

El Proyecto de Ley de Repetición  remitido a la Asamblea Nacional por el Procurador General del Estado, tiene por objeto declarar y hacer efectiva la responsabilidad patrimonial por dolo o culpa grave de los servidores públicos  en el ejercicio de sus funciones, cuando el Estado  ha sido condenado a reparar  materialmente mediante sentencia o auto definitivo en un proceso de garantías jurisdiccionales o en una sentencia o resolución definitivo de un organismo internacional de protección de derechos. Quienes hayan ocasionado pérdidas al Estado por acción u omisión y esto conlleve a que un tribunal arbitral falle en contra del Estado, están dentro del procedimiento recaudatorio que establece este proyecto de ley.

En la actualidad tenemos vigente la Ley de Garantías Constitucionales, cuerpo legal que  permite su aplicación y con ello  sancionar y recaudar dineros en casos de sentencias por temas de violación a los derechos humanos. La justicia ecuatoriana se ha pronunciado sobre el tema. El Tribunal Contenciosos Administrativo en el año 2019, señalo ni en los casos de laudos arbitrales  ni en los actos de responsabilidad contractual, se puede seguir juicios de repetición a aquellos funcionarios implicados en estos delitos.

Por ello es que, produce vomito esa mayoría que hace juego al Correismo y con ello busca desestabilizar al país. Negar la vigencia de una ley que permita recuperar dineros del pueblo ecuatoriano, no tiene calificativo, salvo el caso de que esta ley ya en vigencia -obligaría a toda la gallada- a devolver esos dineros mal habidos o aquellos que el estado debió pagar por actos ilegales. Se pretende blindar –políticamente-  a quienes en su momento tomaron decisiones arbitrarias e ilegales que ocasionaron pérdidas millonarias al país  y a todo ese grupo que administro el país y que burlándose de todos nosotros se hicieron del santo y la limosna. Pretenden impunidad para quienes destruyeron el país y casi se roban hasta la esperanza. Todo esto pretendiendo hacernos creer que así es la política. La política buena debe buscar escenarios que permitan servir a los ecuatorianos  desde las diferentes funciones del Estado buscando puntos de contacto que puedan concretar soluciones a los graves problemas nacionales.

El informe que no se aprobó en la Comisión, franqueara a conocimiento del Pleno de la Asamblea Nacional  y ahí veremos el desenvolvimiento de esta nueva mayoría, estaremos atentos a cada una de las intervenciones de los parlamentarios y sabremos verdaderamente, si la política se ha convertido en una verdadera cloaca. El país no puede aguantar más  a estos “políticos” que se burlan del pueblo que los eligió y de su mandato, que actúan con doble moral y discurso. Hay tragedias que se pueden evitar pero lamentablemente la tragedia política que vive el país se debe al quemeimportismo que tenemos los ecuatorianos al no saber utilizar positivamente la mejor herramienta que tenemos en democracia -el voto-. Dignifiquemos la política. Caso contrario ahí están los resultados un país desinstitucionalizado. (O)