Nuestra patria ha tenido una historia limítrofe desgarradora con sus vecinos. Los que dirigieron aquella insólita usurpación territorial y quienes aún insisten en menoscabar nuestros derechos, están ruborizados y abofeteados la conciencia.


Los hechos y acontecimientos marcados por la historia cambian de acuerdo al paso del tiempo, a las acciones de los hombres en representación de grandes organismos y naciones, en las que el pueblo es generalmente mero observador.


Hace más de dos décadas esta fecha -29 de enero- era una fecha de triste recordación, pues en 1942 en Itamaraty se firmó el ‘írrito e inejecutable’ Protocolo de Río de Janeiro, cuando nuestro país estaba invadido por la fuerza y los países garantes presionaron para esa firma, ante los sucesos de la II Guerra Mundial.


Hasta hace más de dos décadas nuestro país, sus autoridades, sus instituciones, las Fuerzas Armadas habrían organizado una serie de eventos con la finalidad de recordar y rechazar reiteradamente la firma del Protocolo de Río de Janeiro.


Firma que se convirtió en un documento que debió haber sido analizado y discutido en los más amplios foros de América y el mundo, por la forma en la que el Ecuador fue obligado a firmarlo.


De todas maneras, en la historia del Ecuador queda marcado el 29 de enero de 1942 como un día trágico para la vida republicana y la vida limítrofe, que una vez más sufrió un gran desmembramiento de sus grandes territorios.


Pasados los años -casi 50- con la firma de Paz se perdieron grandes extensiones de terreno, es verdad, firmamos la Paz, pero perdimos grandes territorios que nos pertenecían por herencia y por justicia y se ratificó lo que habíamos rechazado por tanto tiempo, el írrito protocolo.


Ya las cosas no son como antes, los valores cívicos y de defensa de nuestra heredad territorial ya no son lo mismo. Acabamos de celebrar los 25 años de la guerra del Cenepa, en la que nuestras Fuerzas Armadas le devolvieron la dignidad a los ecuatorianos.


Guerra en la que nuestros valerosos soldados dieron muestras de amor a la patria hasta el sacrificio, que los oficiales que dirigieron esa acción estuvieron a la altura de las circunstancias; sin embargo quedó luego marcada la firma de la Paz que nos dejó un sabor agridulce.


Firma de la paz que se produce el 26 de octubre de 1998 en el Palacio de Itamaraty entre los presidentes Jamil Mahuad de Ecuador y Alberto Fujimori del Perú, ante una gran expectativa internacional.


Participaron en esa ceremonia, como garantes y testigos, el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso; el presidente de Argentina, Carlos Menem; el presidente de Chile, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y el representante personal del presidente de los EE.UU., Thomas F. McLarty III.


Pasan los años y van cambiando los hechos y acontecimientos, la historia se va acomodando a las nuevas formas de los mandatos nacionales e internacionales; hace más de dos décadas este hubiera sido un día de triste recordación, ahora pasa casi desapercibido, porque firmamos la Paz.(O)