Uno de los más importantes defensores del Reino de Quito fue -según los historiadores- Rumiñahui, un gran líder, un guerrero que dirigió ejércitos numerosos en su afán de derrotar a los españoles que llegaron para cambiar la historia que se conocía hasta entonces.


Rumiñahui significa el ideario indígena y mestizo, cifra un concepto más ágil y humano del defensor del reino, cuyas proyecciones y límites toca a los avatares de la raza ennoblecer y prestigiar la libertad telúrica y las libertad social en los pueblos andinos y tropicales que inquietan a la historia y al alma nacional.


Reconocer la personalidad de Rumiñahui, lejos de aconteceres políticos efímeros, será lección de civismo, de epopeya, de antorcha de ideales, amalgamados con los imperativos actuales de libertad y justicia.


Será identificación con la campanada rasgada por Espejo y cuantos aborígenes nos entregaron páginas inmortales de valor y de defensa a las heredades, que actualmente se encuentran relacionados al Estado, al régimen y al pueblo en general.


Rumiñahui -el Cara de Piedra, el sabio y defensor del Reino de Quito- merece destacárselo con unción de ancestro aborigen para que repercuta en los riscos y valles ecuatorianos porque su vibración histórica está presente en las enhiestas cumbres de nuestros volcanes y en los cántaros bordados del sol ecuatorial.


El uno de diciembre de todos los años se recuerda el Día de Rumiñahui, establecido por el Congreso Nacional del Ecuador en 1 985; el Municipio de Quito acogió esta resolución y desde el año 1988 se comenzó a conmemorar esta fecha destacando la rebeldía e historia de Rumiñahui.


Entonces, en las actuales circunstancias que vive nuestro país, es importante conocer sobre la historia de este ecuatoriano que dio muestras de lealtad, que por encima de todo interés estuvo la defensa del Reino de Quito.


Es importante conocer además que luego de la muerte de Atahualpa, fue su cercano colaborador Rumiñahui el que preparó al defensa del reino; el que defendió los territorios y según algunos historiadores el que cuidó del tesoro de esta región y de Atahualpa.


Las instituciones y los individuos, al acercarse a las raíces históricas crean la cultura y adquieren los conocimientos necesarios encaminados a reflexionar sobre el Estado de desarrollo en que se encuentran los pueblos.


Rumiñahui, el quiteño de pupilas de Rucu-Pichincha, ala de cóndor, muslo amarillo de llanuras y riscos, relámpago de luz y serenidad de árbol: crece, permite, organiza y exhorta a los suyos y defiende su heredad de siglos.


Rumiñahui desde joven sirve en los ejércitos de Huayna-Cápac. Su decisión, coraje, sagacidad, patriotismo, discreción y lealtad, le llevaron a ocupar sitios preponderantes en el desarrollo del incario.


En este día conmemorativo de Rumiñahui, su perfil de intrepidez y defensa nos guiará en alegrías y dolores y en los ambientes confusos de la Patria que necesita de líderes, con grandes capacidades en favor de todos, sin divisiones, sino con el espíritu de unidad, fuerza, respeto adelanto y progreso.(O)