El Ecuador, lamentablemente, se ahoga en corrupción desde hace algunos años y las cosas no mejoran a pesar de los esfuerzos de ciertos sectores y a pesar que determinadas autoridades se hacen de la vista gorda cuando se trata de este tema.


En cuanto a la corrupción, hay sectores que seguramente para justificar lo que está pasando, no tienen empacho en decir que la corrupción en el Ecuador ha existido siempre, desde los albores mismos de la independencia.


Ante este argumento, muchas personas que están involucradas en temas de corrupción, gritan a los cuatro vientos que ellos no son culpables y que debieron sancionar a los corruptos de todas las épocas.


Solo por poner un ejemplo, una lucha frontal contra la corrupción es posible, hace varias décadas en México la corrupción se instaló en todos los organismos del Estado, en el país en general, mucho ante que los carteles de la droga.


La “mordida” en México era pan de cada día; en todos los sectores estaba presente, en el sector público y en el sector privado, en grandes empresas y en pequeños negocios, en los servidores públicos, en los botones de los hoteles; en todas partes.


Uno de los regímenes comenzó una lucha a brazo partido, tuvo el apoyo de los principales sectores público y privado, de las organizaciones populares, de las comunidades y poco a poco la corrupción decayó significativamente.


Debe haber casos de corrupción en México, así ha de ser, pero no está en el porcentaje que había hace varias décadas; es decir, un trabajo planificado, con el apoyo de todos los sectores puede dar resultados positivos.


Volviendo a nuestro país, la corrupción cada vez se instala en los más altos niveles del Estado; los casos están a la orden del día; en un gobierno estuvo en la misma presidencia de la república y en muchas instituciones públicas.


A tal punto que quien fue presidente de la república fue condenado, en tres instancias, a 8 años de prisión; su vicepresidente tiene dos sentencias ejecutorias por más de 8 años, pero está libre por trámites que bordean la corrupción; la libertad a cualquier precio.


Entonces nos podemos poner a pensar que, si la mayoría de asambleístas del Ecuador están trabajando diariamente, a brazo partido, para combatir la corrupción, o están trabajando por sus intereses personales y de grupo.


Ante los hechos y acontecimientos de la Asamblea queda claro que están luchando para asegurar su espacio, para satisfacer sus necesidades particulares, muy lejos está la suerte de nuestro país; una asamblea desprestigiada no puede llegar muy lejos.


Creen ustedes que la gran mayoría de funcionarios públicos, de jueces y otros elementos están luchando para combatir la corrupción, claro que no. Cuando todos luchemos contra la corrupción lograremos bajar esos altos porcentajes. (O)