Los derechos de la naturaleza son universales; los derechos de la naturaleza son inalienables, son un asunto muy delicado y además involucran a todos los estados y a casi todas las organizaciones públicas y privadas.


Lamentablemente es un asunto de profundo significado, pues la acción del hombre contra la naturaleza ha sido devastadora; los seres humanos no hemos sabido entender lo que significa para nuestra vida y para las futuras generaciones la naturaleza y sus bondades.


Se habla de transnacionales que han talado cientos de miles de hectáreas de árboles, para satisfacer necesidades de determinados grupos y para llegar a los seres humanos con novedosos productos.


Los mares están contaminados, el plástico invade grandes espacios, más grandes que algunas islas, en las que se acumulan los desperdicios de todo el mundo, lo que afecta el ecosistema marino.


El ser humano no ha entendido que el agua es factor imprescindible para la supervivencia de la especie, que es un elemento único que no tiene remplazo para las acciones que lleva adelante el hombre.


El agua es vida y esa vida ha sido afectada por acciones del hombre para su supervivencia, parecería contradictorio, pero es la verdad a todas luces, pues lo que nos ofrece la naturaleza es digno de grandes cuidados.


La explotación minera ahora es un tema polémico en nuestro país y nuestra provincia no es la excepción; grandes extensiones de tierra han sido concesionadas para la explotación minera.


Estas concesiones son recursos para los gobiernos de turno; sin embargo hay voces que señalan que esos ingentes recursos económicos no llegan a los pueblos explotados, sino a los bolsillos de determinados grupos de poder.


Entonces viene la polémica; vienen los criterios de uno y otros sectores; mientras quienes esperan explotar los recursos naturales, justifican su proceder, hay otros sectores que defienden a la naturaleza y sus bondades.


Sea como sea, es digno de resaltar que en la actualidad hay normas que permiten a las personas y a varios organismos defender a la naturaleza a través de las normas legales, que han sido aprobadas por los organismos competentes.


La contaminación de los ríos, conociendo quienes son sus causantes, que pueden ser demandados para evitar este grave daño a la naturaleza y a los seres humanos; la justicia, encaminada correctamente, debe pronunciarse a favor de los defensores del ambiente.


No podemos irnos contra natura; la naturaleza nos ha dado una casa donde vivir; entonces nosotros debemos cuidar al máximo esa casa que es la única que tenemos y debemos crear conciencia, especialmente entre los niños y adolescentes, para entregar un futuro de respeto y cuidado a nuestra madre naturaleza.(O)