Uno de los organismos más importantes en el tema democrático de un país que vive plenamente el sistema democrático es, sin duda, la función electoral, que debe cumplir con sus obligaciones de manera transparente.


Según las propuestas democráticas de los regímenes de los diversos países, la división de funciones es una de las garantías para poder observar las normas establecidas en la Constitución y otras leyes, además de los reglamentos, acuerdos y resoluciones.


Precisamente en este sentido, nuestro país tiene una larga trayectoria en cuanto tiene que ver al sistema electoral, muchas veces criticado, muchas veces deshonrado y vilipendiado, cuando los resultados no le han favorecido a cierto político.


La función electoral debe enfrentarse a la ciudadanía en general que tiene todo el derecho de ejercer su voto en los procesos electorales y para ello debería estar bien informado, no solamente de los candidatos, sino de sus propuestas.


Han existido ocasiones, en la historia democrática de nuestro país, que a pesar de la organización y control de los procesos electorales, se han repetido las elecciones en algunos cantones de varias provincias.


Los integrantes del organismo electoral, en pleno funcionamiento, cuando el Estado camina los caminos de la democracia y la libertad de elegir, debió sortear una serie de problemas y denuncias sobre ciertos comportamientos y resultados.


El organismo electoral en el Ecuador, por varias décadas estuvo integrado por representantes de los siete partidos políticos más votados en las últimas elecciones; a pesar de la diversidad se ha hablado de comportamientos no tan claros.


Mientras que en la década desperdiciada, el caudillo dispuso que el organismo electoral se encuentre representado de tal manera que el régimen tenga absoluta injerencia en esa función del Estado, para favorecer sus apetitos electorales poco democráticos.


Precisamente hoy 11 de marzo se recuerda el Día de la Función Electoral, creada por resolución del Congreso Nacional, basándose en varias normas legales establecidas en la Constitución, en la primera Ley Electoral y otras normas.


Especialmente porque el 11 de marzo de 1947 se realizó la primera sesión oficial de un organismo electoral en nuestro país, lo que marcó un nuevo rumbo en el sistema democrático del Ecuador que ha debido sortear muchos escollos.


Por estas y otras consideraciones el Congreso Nacional instituye el Día de la Función Electoral, mediante resolución R-21-019 de 11 de noviembre de 1999; respecto de las normas establecidas, desde la primera Ley Electoral, se han realizado una serie de reformas para mejorar la función electoral.


Este día se instituyó con el afán de resaltar el significado del sufragio como acto político y cívico, camino y meta, dentro de la administración del Estado, para mejorar la vida democrática de los ecuatorianos. Lamentablemente en la actualidad el máximo organismo electoral tiene muchos cuestionamientos interna y externamente, lo que preocupa a los ecuatorianos y a la democracia.(O)