En “la actualidad de estos días” queda claro que hubo injerencia del régimen anterior en la justicia, que se metió la mano a la justicia y que eso permitió que muchos trámites y juicios sean favorables a los intereses del régimen pasado.

Así lo dicen las denuncias que se han presentado en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Interino; denuncias que han sido recibidas en el marco de la evaluación que se está realizando a las diversas instituciones.

Sin embargo hay que señalarlo y decirlo frontalmente, que no todo ha sido malo, que existen jueces ante quienes hay que sacarse el sombrero, jueces en el más amplio sentido de la palabra y que en la práctica nos han demostrado sus altos valores.

Pero también hay de los otros, los débiles, los que agacharon la cabeza ante las órdenes de los de arriba, los que no tuvieron ningún inconveniente en cumplir con las órdenes de sus jefes y de otros sectores de más arriba.

Ahora se va descubriendo el trama de algunos acontecimientos que fueron judicializados y que hubo jueces que ni cortos ni perezosos estuvieron para enjuiciar a personas inocentes, a quienes no sabían nada de los hechos y se implemento una gran persecución.

Esa es la amarga verdad que ha vivido nuestro Ecuador. Hay que reiterar que en nuestro país existen jueces y profesionales del derecho que diariamente practican los más altos valores de justicia, equidad, verdad, equilibrio y por sobre todo de moral, honradez y ética.

Esos profesionales, esos jueces deben estar en los más altos tribunales, de los que deben salir esos jueces pusilámines, esos jueces débiles y que buscan acomodarse mejor gracias a los favores a los jefes.

Jueces nombrados sin cumplir las normas establecidas, jueces designados luego de haberles regalado puntos y más puntos en los “amañados” concursos de los que hicieron gala, para negociar “bajo la mesa” los puntajes y las ubicaciones.

El país está plagado de estos casos que deben ser esclarecidos para bien del Ecuador, para bien de las actuales y futuras generaciones y para bien del foro, de la justicia y de los jueces que en realidad con muchos sacrificio se han preparado en los moral y lo ético.

Que claro, más claro que el agua, que se metió mano a la justicia para que no se conozca, para que no trasciendan los más graves casos de corrupción y que la trama que se montó impida llegar a los verdaderos culpables.

Justicia que no ha caminado como debió haber caminado, con rapidez y equilibrio en las investigaciones de los grandes casos de corrupción que todavía hay mucho por conocer y por descubrir.

Sin embargo de todo esto aún hay voces destempladas de quienes dicen que el Consejo de Participación Ciudadana Transitorio se está arrogando funciones que no le compete, a los pícaros, a los ladrones, a los corruptos no les interesa que se conozcan sus “travesuras”.(O)

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