En el ser humano, durante toda la historia de la humanidad, si algo es lo que más añora, lo que más atesora, lo que más desea es la paz y junto a la paz lo que más aspira es la vida para cumplir sus objetivos en este mundo.


Lamentablemente, desde que el hombre se encuentra en la Tierra, ha tenido una serie de problemas, ha debido soportar enfrentamientos, guerras, genocidios, ha debido luchar por su propia existencia ante los deseos de otros hombres por prevalecer.


Vida y paz son dos esencias y categorías del ser humano en cuyo fondo se aprecia la forma de amar, saber y poder enfrentarse al desarrollo de la existencia; necesariamente se nace, se agita, se trabaja, se valora y se desaparece.


Analizando en paz las posibilidades, dando pruebas de haber cumplido con voluntad y carácter los principios individuales y sociales, el desenvolvimiento de nuestra vida nos lleva a dar testimonio de todo cuanto sucede.


Vivir significa conocer, amar, experimentar, ser virtuoso y dar permanente lección de humanidad. La paz, forma de vida propicia a pensamientos y acciones; es decir, la paz unida a la libertad constituye el mayor bien del ser humano.


“La paz genera realizaciones intensas y significativas, sin ella la vida sería un erial. Una vida rica en buenas acciones surge solamente luchando en paz. Para que una vida tenga las máximas realizaciones que beneficien a la humanidad, se requiere ser bueno y luchar en paz para alcanzar un nuevo orden social”.


Cuando un hombre y un pueblo forjan la lucha en paz con razonamientos, la guerra no aparece. Los intereses extremados, la ambición económica, el poder enmascarado, la explotación inmisericorde, consumen y agotan la paciencia de los pueblos y los hombres.


Por esto son necesarios personalidad y carácter, paz y vida ordenadas: el dolor y el sacrificio son más importantes que la sangre derramada por unos pocos que quieren dominar con guerras al mundo para su propio beneficio y de sus más cercanos.


La paz protege una vida llena de optimismo, acción y pensamiento; la violencia engendra violencia y desestabilización, los vicios enfermedad y miseria. No considerarse y dilapidar la vida con vicios y violencia, implica corromper la vida, el corazón y la inteligencia.


“La libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.


El Ministerio de Educación y Cultura, mediante acuerdo expedido en diciembre de 1990, declaró el 12 de diciembre de cada año como el Día por la paz y por la vida en el Ecuador. El ministerio considera la importancia de la vida y la paz e hizo trascendente para que todo los años se celebre este día con una cadena humana que cubra el territorio nacional.


En el referido acuerdo se señala que “es necesario señalar a la niñez y juventud que la paz es una necesidad social para la construcción armónica del futuro nacional; que es obligación del Estado propiciar un ambiente de paz que permita la integración nacional”.(O)