Nuestro país y su gente tienen características especiales, sus hombres y mujeres expresan sus cualidades, sus conocimientos y sentimientos en cada una de las actividades de su vida.

Ese conjunto de actividades, acciones y características son parte de su identidad, la que es alabada por muchos, estudiada por los antropólogos y sociólogos, además de historiadores para ubicarnos en parte especial de nuestro planeta.

Sin embargo, a lo largo de la historia política y administrativa de nuestro país, se ha producido una serie de actos y actividades que han demostrado que nuestra vida política ha estado llena de sobresaltos, de inestabilidad y de acusaciones de las más graves.

En ese marco, de la actividad política administrativa, nos enredamos en una selva de trámites y papeles para lograr cumplir con algunas de las normas establecidas, desee la más pequeña hasta la más grande, desde un simple papel hasta un trámite grande y engorroso.

Somos, aunque no nos guste decirlo, el país de la investigación. Todo se investiga, se averigua, se buscan culpables, se buscan pruebas para demostrar lo que se dijo en las más diversas acusaciones.

Sin embargo, en la última década -la década desperdiciada- se ha presentado una serie de actividades y acciones que han motivado las más diversas acusaciones que se encuentran vinculadas a actos de corrupción en las más altas esferas.

Se presentan las acusaciones ante las autoridades competentes, se presentan las pruebas y las autoridades inician un largo proceso de investigación. Y cuando las denuncias están en investigación, no se puede decir nada, ni adelantar nada sobre el tema.

Las investigaciones se inician con toda fuerza y vigor, pero poco a poco van decayendo hasta hacernos olvidar de lo que se trataba o tapan un hueco con otro escándalo y así seguimos de tumbo en tumbo.

Se ha dicho públicamente en más de una ocasión, por parte de asambleístas, de miembros de las comisiones de investigación, de quienes han creado veedurías, de parte de altos funcionarios del Estado que se realizarán las investigaciones ‘hasta las ultimas consecuencias’.

Hasta las últimas consecuencias y caiga quien caiga; así lo han dicho. Y a la hora de la verdad la Comisión de Fiscalización de la Asamblea se convirtió en la comisión de archivo, pues toda denuncia iba a dar en el fondo de un frío rincón.

Nuestro país debe ser el campeón mundial de las investigaciones. Se investiga y se investiga, se llama a políticos a y funcionarios y sigue la investigación y así nos pasamos décadas; por ejemplo el caso Odebrecht o del asesinato de periodistas.

Hasta las últimas consecuencias y aún duermen en la Asamblea ciento de denuncias que no se han tramitado; mientras tanto no hay que descuidar las investigaciones a quienes realizan investigaciones para investigar los casos más graves. ‘Investigando investigando el pueblo se va olvidando’.(O)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

doce + seis =