En el ámbito político de nuestro país, desde hace varios años, desde hace décadas, se reclama una mayor participación de las personas, de hombres y mujeres interesados en el progreso, en el desarrollo, en el bienestar.


La política, para un amplio sector de la comunidad se ha vuelto un asunto negativo; en la política participan quienes van a sacar réditos, quienes van a beneficiarse, quienes van a sacar tajada, quienes quieren tener dinero.


Un importante grupo de los mejores hombres y mujeres del Ecuador no participa en política, tampoco participa como afiliados o como candidatos a las diversas dignidades, pues consideran que eso es para otras personas.


Hay críticas -desde diversos sectores- por no participar, por no entregarse al servicio de los demás a través de los espacios seccionales, provinciales o nacionales; por no aportar al desarrollo, al crecimiento de su ciudad o del país.


Luego de 10 año de un intento por implementar un nuevo sistema político, en el que el régimen cuente con un solo partido, perdiendo todo principio de democracia, cuando se eliminó a varios partidos y se gobernaba para un partido y su grupo de allegados, se presenta una reacción.


Y esa reacción es la participación mayoritaria, en una irrupción en política de sectores que hasta hace varios años no tenían ninguna intención de participación; se han incrementado partidos y movimientos con el afán de intervenir.


Es una fiebre de actuación en política; ahora vamos a participar para demostrar a quienes querían un solo partido, que hay en el país una vocación democrática y participativa, por lo tanto hay que organizarse a través de partidos o movimientos.


Especialmente los movimientos se han incrementado significativamente, como que se han duplicado o triplicado y consecuentemente hay un gran número de candidatos a las diversas dignidades en el país en general; y todos sus militantes con el objetivo de servir a la comunidad y no servirse de alguna función.


Candidatos en alto número en casi todas las ciudades y cantones, igual en Quito que en Cuenca; en Guayaquil o en Ibarra; en Portoviejo o en Santo Domingo de los Tsáchilas; en Latacunga o en Machala, hay una fiebre de participación.


Y aunque hay sectores que dicen lo contrario, es positiva y significativa una gran participación política electoral, pues son nuevas formas de pensar y de ver a la comunidad, además de proponer nuevas ideas para el crecimiento y desarrollo.


Esta gran participación quiere enterrar a los viejos políticos que se han mantenido como dirigentes o como candidatos en los últimos 20 años, evitando el ingreso de nuevas propuestas, en el marco de la alternabilidad.


Entonces es importante una numerosa participación, que demuestre el interés que existe por trabajar a favor de la ciudad y la solución a sus acuciantes problemas; son nuevas ideas, son nuevas propuestas y son nuevos rostros.(O)

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