Violencia

La violencia en los planteles educativos es un asunto de todos los días, aunque las autoridades de los planteles y del Distrito de Educación traten de señalar que no pasa nada, que son asuntos aislados, cuando se presenta alguna denuncia.


Los niños y adolescentes que tienen problemas en sus planteles se sienten en la indefensión pues no existen autoridades que actúen inmediatamente, que respalden a los niños afectados psicológicamente y sancionen a los culpables.


Quienes han pasado por esta experiencia, padres de familia y alumnos que han sido motivo de agresiones o como ahora se denomina bullyng, saben que la situación es compleja y deben enfrentarse a un trámite sumamente enredado que dura mucho tiempo.


Cuando suceden casos de agresión física en los planteles educativos y conocen los maestros no hacen nada, pues quien está al frente de la Dirección Distrital señala que de acuerdo a la ley si no hay una denuncia no pueden actuar.


Entonces, cuando un niño es agredido físicamente y como consecuencia de los golpes debe ir a un centro médico o a un hospital, los directivos de educación no pueden actuar si no existe la correspondiente denuncia.


Es realmente un horror que mirando a un niño que por las agresiones debe ser trasladado a un hospital, nadie puede hacer nada si no existe la denuncia; el hecho se ha presentado a la luz del día y nadie hace nada.


Y cuando se presenta la denuncia comienza un verdadero calvario, los trámites son engorrosos, es una serie de acciones que hay que tomar, ir de una oficina a otra, esperar informes y más informes.


Mientras pasa el tiempo los agresores se preparan debidamente para la defensa y los directivos de la educación no hacen nada para sancionar a los culpables, quienes en ocasiones reciben más protección que los agredidos.


Ahora, se llama “bullying”, antes era otra cosa, un “par de quiños” y amigos para siempre. Ahora los protocolos y los trámites son un verdadero tormento, se necesita tiempo y recursos económicos, hay que contratar un abogado y así cosas por el estilo.


Ante esta realidad, queda claro que la inseguridad en los planteles educativos es un asunto que debe merecer la atención de las autoridades y la intervención de profesionales para evitarse males mayores.


No es posible que nuestra sociedad vaya formando niños y jóvenes que crecen en un ambiente violento, que cada día saben lo que sucede en las cárceles y en ciertos sectores de las grandes ciudades, donde la violencia es de todos los días.


Debemos buscar los mecanismos más adecuados para formar a los niños y jóvenes para la paz, formarles para el respeto al criterio ajeno, criarlos en el marco de la tolerancia y convencidos que el Estado debe garantizarles la seguridad y la convivencia pacífica.

Será mucho pedir? (O)