Cuándo será que salga la cárcel del centro de la ciudad, decían los latacungueños durante varios años, exigían a las autoridades y explicaban que esa cárcel podrían llevarla a otra provincia donde existían mejores construcciones.


Los moradores de los barrios en los que se asentaba la cárcel, se movilizaban para exigir la salida de este sitio a otro lugar o a otra provincia; muchos veían como muy difícil que la cárcel salga de ese lugar en San Agustín, en las calles 2 de Mayo y Marqués de Maenza.


Si hacemos un poco de historia, ante estas y otras exigencias, las autoridades del Ministerio de Gobierno comenzaron la construcción de una gran cárcel en el sector de San Felipe, en la parroquia Eloy Alfaro.


Pasaron los años y no se concretaba la conclusión de los trabajos y el traslado de los presos a su nueva casa; mientras tanto algunos sectores vinculados con un proyecto de educación superior, observaban ese lugar como una buena posibilidad.


Así fue, en la cárcel que se construía -con el apoyo de varias autoridades locales, provinciales, diputados y demás- se logró que esos espacios previstos para reclusorio pasen a ser parte de la naciente Universidad Técnica de Cotopaxi, donde se encuentra hasta ahora.


Entonces la cárcel quedó en el limbo, quedó en veremos y se mantenían los criterios de los moradores del sector de la cárcel en Latacunga, solicitudes, pedidos, exigencias, reuniones y nada daba resultado.


Hasta que en el gobierno del presidente Correa se comenzó a hablar de un gran centro de detención en Latacunga, se daban nombres de los lugares donde podrían construirse esta cárcel regional.


Se habló primero en varios lugares de la provincia de Pichincha, entre ellos Machachi, donde la población se negó rotundamente, hicieron una serie de manifestaciones, incluidas marchas y plantones.


Se habló luego de algunas parroquias del cantón Latacunga y su población también se negó; hicieron conocer sus observaciones, los problemas que se derivarían de ese centro de detención, se hablaba del futuro y los riesgos.


Hasta que el Alcalde de la época -y candidato en el último proceso- le dijo al presidente Correa que él tenía el lugar para la construcción de la cárcel y que no tendrá ningún problema, pues además no habrá reclamos ni nada por el estilo.


Es en ese lugar donde actualmente está la cárcel, llamada pomposamente -en el gobierno de Correa- como Centro de Rehabilitación Social Regional; a los presos, como hasta ahora, se comenzó a identificarlos como personas privadas de la libertad.


Se dijo -por parte del mandatario Correa- que la presencia de la cárcel traería progreso y desarrollo a nuestra ciudad. Ahora la realidad es muy distinta, no hay ningún progreso, ni desarrollo, lo que hay es hacinamiento, lo que hay es inseguridad, hay falta de agua y mucho riesgo. A tal punto que se habla de declarar en emergencia a las cárceles del país.(O)