Desde el mismo Concejo Municipal de Latacunga se manifiestan algunas situaciones de la actual administración y se reconoce que no se han ejecutado las obras que estuvieron pendientes en el 2018, a pesar de haber contado con los recursos necesarios en el presupuesto.


Estas declaraciones ponen de manifiesto y demuestran, una vez más, que en la actual administración no ha existido una verdadera planificación y que la improvisación ha sido una constante en grandes y pequeñas obras.


Y es más, las obras que se ofrecieron en campaña, las obras de las que tanto se habló, las obras de verdadero servicio de la ciudad no se ejecutaron y se trata de justificar poniendo de manifiesto una serie de circunstancias.


Queda claro que en el campo de la administración la planificación es puntal fundamental; sin la planificación no se puede ejecutar debidamente el presupuesto y comienzan a quedar las famosas ‘obras de arrastre’.


Obras de arrastre de dos o tres años, es injustificable. Es la demostración, lo reiteramos, de la falta de planificación. Los mismos concejales han señalado esta debilidad como una constante de la actual administración.


Y las obras que se han ejecutado, tienen algunas debilidades, algunas inconsistencias, en el último caso de El Molinero se hacen las obras y parece que ‘se olvidan’ de una vereda, que es la que da seguridad a los peatones.


Algunas personas -ante este hecho- señalan que parece existe el criterio de privilegiar a los vehículos, a las máquinas, antes que la seguridad de los seres humanos que merecen los mejores sistemas de seguridad.


Si se privilegia la carretera, la vía y se deja para el último -o hasta cuando se pueda- la seguridad de los peatones con las veredas, queda claro como piensan quienes nos administran y quienes asesoran a las autoridades.


Un año más que esperamos el Plan Maestro de Alcantarillado; el centro de faenamiento, comúnmente llamado camal; sin olvidarnos del famoso teleférico y del hospital de Solca, para poner en la palestra algunas de las obras.


Además se menciona que la intervención en el Centro Histórico no ha sido de interés para el administrador de la ciudad; no se ejecutaron obras previstas como la ‘remodelación’ del monumento a Vicente León.


Tampoco se ejecutará la intervención en la plaza Sucre; la intervención en La Catedral; en la iglesia de El Salto, en Tilipulo, sin descuidar la ampliación de las veredas en la Quijano y Ordóñez.


Esa es nuestra dura realidad, mientras que quienes administran la urbe saldrán a justificar, de las más diversas formas, las razones para no haber cumplido con la ciudad, que sigue esperando momentos de progreso y desarrollo.(O)

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