Hoy se cumplen dos años del terremoto que sacudió nuestro país, especialmente en las provincias de Manabí y Esmeraldas; fenómeno natural que se convirtió en un verdadero desastre que dejó cientos de fallecidos y destrucción.

Fue el sábado 16 de abril de 2016 a las 18:58, cuando la tierra tembló en todo el país e inmediatamente se conocieron informaciones del epicentro del fenómeno natural y las primeros reportes de las consecuencias.

En nuestra ciudad se sintió el terremoto muy fuerte lo que provocó que cientos de personas salgan a las calles en las que permanecieron largas horas hasta conocer lo sucedido en la zona del epicentro.

Las primeras informaciones dan cuenta de un terremoto de magnitud 7.8 en la escala de Richter, el epicentro se situó en los cantones pedernales y Muisne de la provincia de Manabí, que fueron afectados casi totalmente.

Las informaciones que se difundían con el paso de las horas determinaban que más de 25 mil personas se quedaron sin hogar. Los primeros reportes señalaban que algo más de 25 mil personas fueron refugiadas en albergues establecidos de manera urgente.

Las ciudades de Manta y Portoviejo sufrieron severos daños, algunos edificios y casas particulares se desplomaron y otras quedaron seriamente afectadas lo que causó conmoción en la población.

Inmediatamente el gobierno decretó el estado de excepción en todo el territorio nacional, para poder canalizar recursos y enfrentar esta tragedia que dejaba más de 600 muertos y necesidades urgentes de resolver.

Se hablaba de 1125 edificios destruidos; 829 afectados, incluidas 281 escuelas, lo que da la medida de la tragedia que sacudió al Ecuador, particularmente a la consta de nuestro país.

Se determinaron que las necesidades inmediatas incluían agua potable, asistencia médica, equipos para albergues, asistencia alimentaria, protección, educación en emergencias, remoción de escombros, ayuda sicológica, entre otras.

Desde ese día las cosas no son igual en el Ecuador y particularmente en los sitios más afectados. Todo cambio de la noche a la mañana y aún queda consecuencias y afectaciones que no han sido reparadas totalmente.

Sin embargo hay que reconocer las características del pueblo de la Costa de nuestro país especialmente de Manabí y Esmeraldas y de esos pequeños pueblitos olvidados que fueron afectados mayormente.

Hoy es un día de triste recordación. Han pasado dos años y aún hay familias que viven en albergues, hay viviendas que no han sido reparadas y hay ofrecimientos de vivienda, entre otras cosas, que no se han cumplido. Reponerse de un terremoto lleva tiempo, cuando los ofrecimientos se cumplen.(O)

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