Desde varios sectores de la comunidad y especialmente entre quienes tienen que ver con el sistema educativo, se escuchan criterios que deberán ser considerados por los responsables del sistema educativo; es decir, el Estado y el gobierno.


Se han expresado muchas críticas al sistema educativo nacional, desde el gobierno anterior que causó muchos inconvenientes y problemas a la educación y los resultados no aparecen por ninguna parte, al contrario, la crisis se agudiza.


Se ha mencionado que en el régimen anterior -del que aún existen algunos defensores- se hicieron importantes inversiones en infraestructura para ofrecer las comodidades que se merecen los estudiantes.


Se menciona -por parte de los defensores- que construyeron las escuelas del milenio, las que obligaron a cerrar otras escuelas y concentrar la educación en sectores apartados de las comunidades y parroquias.


Basta señalar como ejemplo la escuela del milenio en Angamarca, que fue construida de forma antitécnica y antipedagógica, causando grandes perjuicios a los niños y jóvenes estudiantes, pues está ubicada en la montaña, en el páramo de difícil acceso.


Se cerraron muchas escuelas, se cerraron cientos de escuelas, causando grave daño a los niños especialmente, que debieron dejar sus escuelas unidocentes o rurales que tenían cerca, para ir a esas escuelas que se encuentran a grandes distancias.


Entonces las cosas para nada han sido de beneficio para los niños, para los jóvenes, para los maestros, para la comunidad; además se exigía y se prohibía que alguien pueda hablar, peor ofrecer declaraciones de estas y otras circunstancias.


Las críticas llegan aún más cuando se habla del bachillerato unificado; cuando se habla de que todos los estudiantes del bachillerato deben seguir lo mismo, sin darse cuenta de que no es lo mismo la realidad de Tulcán que la de Machala.


No es posible que todos los alumnos del bachillerato se preparen de igual forma en todo el Ecuador, país de cuatro marcadas regiones, con necesidades y fortalezas muy distintas; con realidades completamente diferentes.


Hay comentarios que la especialidad era importante para orientar al joven a su profesionalización o a lograr una carera universitaria; pero el régimen de la década desperdiciada no entendía así.


Se ha mencionado en más de una oportunidad que incluso en los libros aparecían los grandes logros de la revolución revolucionaria y se hacía una apología de sus líderes, encabezados por el ‘sencillo y humilde’ exmandatario.


Y lo peor de todo es que se aisló a la Educación, se prohibió a toda costa que los maestros y los estudiantes realicen pronunciamientos públicos, peor declaraciones en medios de comunicación y la verdad se conoció luego ante las graves denuncias de acosos sexual, violaciones y demás. Así se trató a la educación. Todo eso debe cambiar radicalmente y no olvidar esas amargas experiencias.(O)