Atención

Uno de los más frecuentes reclamos de la ciudadanía tiene que ver con la atención en los hospitales y centros de salud, en los que no existe la mínima medicina para ser administrada a los pacientes que lo necesitan.


Las críticas se dirigen a los administradores de estas unidades médicas, se habla de negligencia, se habla de irresponsabilidad y se habla de actos de corrupción los que lógicamente son difíciles de comprobar, pero todos saben que están ahí.


La situación de la salud en nuestro país es una de las grave deficiencias de los administradores, situación que no se compara al éxito alcanzado en el proceso de vacunación, que ha sido reconocida nacional e internacionalmente.


Pero puertas adentro la situación no es fácil, los medicamentos llegan, cuando llegan, a cuenta gotas, los procesos de adquisición son largos y engorrosos, además de acarrear problemas, sin descuidar acciones de corrupción.


Como no van a ser actos de corrupción el que cientos de miles de medicinas se haya dejado que se caduquen cuando hay miles de pacientes que necesitan esos medicamentos, es insólito, inconcebible, para decir lo menos; es un crimen.


En nuestro medio las cosas no son diferentes, centros de salud con una serie de debilidades, desde el mismo hecho que prepotentemente se dispuso su construcción en terrenos que no eran del ministerio de Salud, de los que no se tiene las escrituras.


Centros de salud y hospitales con graves deficiencias, lo que hace que la atención a los pacientes sea cada vez deficitaria, mientras sus autoridades salen a decir que todo se está mejorando y que los pacientes reciben su medicina.


La realidad no es así, un segmento importante de la población son los jubilados que durante toda su vida laboral aportaron para recibir una atención digna, la que no llega a pesar de las declaraciones de quienes están al frente de este sector.


Se entiende, así lo han dicho varios contertulios del parque, que la situación del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social no puede ser igual a los centros de salud del estado, pues el IESS tiene su propio presupuesto y sus propios hospitales.


Al respecto se señala que es verdad, los hospitales y unidades médicas del IESS deben ser muy distintas a las del Estado, pues el IESS es autónomo y vive de los aportes de los afiliados que lo hacen durante muchos años.


También se expresa que la situación de la atención médica del IESS debe ser muy distinta, tiene presupuesto, tiene posibilidades de ampliación, de contratar nuevos profesionales y medicamentos de forma oportuna.


Mientras tanto en algunos sectores se señala que el afiliado debe ser la prioridad en el IESS pues merece ser atendido con toda oportunidad, eficacia, equidad y justa debe contar con un ingreso inmediato y la habitación correspondiente con todos los detalles. Pero la realidad está muy lejos. (O)