Los desafíos y las expectativas para el presente año son múltiples en nuestro medio, lo que se espera se concreten a favor de la comunidad y sus habitantes de manera positiva y aliviar en algo los problemas.


Lógicamente que no hay que descuidar un tema que nos llevará el medio año. Son las elecciones seccionales, en las que participan miles de ciudadanos que aspiran recibir el voto mayoritario de los electores.


Esta campaña -que se iniciará el 5 de febrero- nos permitirá escuchar las más diversas propuestas, los más diversos ofrecimientos y las promesas de construir un paraíso para las actuales y futuras generaciones.


Se realizarán las propuestas y los ofrecimientos más importantes, sin preocuparse de que antes ya habían ofrecido lo mismo y no cumplieron, entonces uno se pregunta, ¿ciertos candidatos creen que somos del todo mismo?


Las expectativas son grandes además porque hay mucho por hacer en la ciudad, la provincia y el país y para ello se necesita gente comprometida con los demás, no los políticos que se están paseando de partido en partido, como las aves en los árboles.


Entonces hay que ser francos y establecer las diferencias entre unos y otros, porque no se debe poner a todos los políticos o a todos los participantes en un saco de alacranes; así no son las cosas; hay de todo en este tema.


Si quienes aspiran administrar la ciudad en los próximos cuatro o cinco años, se dedicarán -en caso de ganar- uno o dos años a temas puntales serán reconocidos; en dos años deberíamos terminar con el caos vehicular y la movilidad.


Sin descuidar la seguridad, que debe ser atacada de diversos frentes, con la decisión de las autoridades, de varias instituciones y de quienes vivimos en esta ciudad; considerando que la participación popular es fundamental.


Buscar los caminos que permitan a la ciudad, a las instituciones, a las empresas privadas ofrecer mejores posibilidades a sus habitantes, mejorar su calidad de vida, ofrecer plazas de trabajo y respaldar a los emprendedores.


Hay en nuestro medio un amplio sector de personas, especialmente jóvenes que tienen magníficas iniciativas, que están dispuestos a colaborar con emprendimientos muchas veces sorprendentes, necesitan apoyo, espacios y por sobre todo ser tomados en cuenta.


Se necesita, entonces, que los administradores de la ciudad sean personas abiertas a nuevas propuestas, que se empeñen por respaldar a quienes son admirados en otros lugares y no son apoyados en su propia tierra.


Dejemos de lado los intereses personales y de grupo; dejemos de lado los intereses económicos, demos ejemplo de trabajo y no hagamos aspaviento de lo que tenemos y de lo que hemos hecho de forma personal; bien por lo que han hecho, no humillemos a los que menos tienen, apoyémoslos para su superación.(O)