Cuando quienes administran una ciudad no saben dar respuestas a los habitantes de este espacio, crean algunas dudas y especialmente afloran los comentarios sobre la forma de administración y sus logros positivos.

Resulta que todos los días se escuchan comentarios sobre la administración de la Municipalidad de Latacunga. En unos casos se realizan positivamente, reconociendo las obras y los aciertos.

En otros casos, dicen los contertulios del parque que son la mayoría, los comentarios son negativos porque no se han cumplido las normas establecidas, porque no se ha cumplido con las normas de atención y buen trato.

Los contertulios señalan que los habitantes de esta ciudad cuando pagamos los impuestos y tasas, estamos adquiriendo un compromiso para que los administradores nos traten como nos merecemos, como ciudadanos con derechos y obligaciones.

Además no hay que descuidar que quienes administran la ciudad lo hacen por decisión de una mayoría de electores que, en su momento, creyeron que era lo mejor para la ciudad, aunque después manifiesten que se equivocaron.

Lo cierto de todo esto es la larga, triste, penosa y desesperante historia de un latacungueño que desde hace más de cuatro años no encuentra la forma para ser atendido y que su pedido se haga realidad.

Resulta que el referido ciudadano, hombre conocido, de familia respetada, hombre que cumplió en sus funciones públicas y nunca ha tenido y problema con nadie; sin embargo no es atendido con su pedido.

Se señala al respecto que en los primeros meses de 2014 fueron retirados los tachos de basura números 066 y 067 de la calle Hermanas Pazmiño del barrio San Sebastián, parroquia Juan Montalvo.

Por lo que desde esa fecha se les ha privado a los moradores de ese importante sector de la ciudad del uso de estos bienes, mientras los vecinos se ven obligados a dejar la basura en sitios inapropiados, en menoscabo de la higiene y salud de los habitantes del citado barrio.

Al respecto se han hecho múltiples gestiones en la Municipalidad, en Epagal y no hay resultados positivos. Inclusive se menciona que en estas oficinas no se recibe a quien hace el reclamo y consecuentemente no se pueden poner de acuerdo, si fuera del caso.

El pasado 21 de mayo de 2018 se envió otra comunicación en la que señala que antes de solucionar el problema se retiró un tercer tacho número 68, por lo que se ingresó una nueva comunicación en febrero de 2017, pero aún no ha sido atendido el pedido.

“Es obligación de las autoridades competentes dar atención a los pedidos de la ciudadanía conforme solicito”, dice el reclamante en su última comunicación. Nosotros nos preguntamos qué está pasando, por qué esta forma de proceder. Por qué no se reponen los tres tachos. Son necesarias respuestas positivas y así evitar mayores comentarios negativos.(O)

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