Es indudable que en las últimas semanas los ecuatorianos hemos disfrutado y hemos festejado los triunfos de nuestros deportistas, en varias disciplinas de nivel regional y mundial.


Sin duda que la mayoría de triunfos que hemos celebrado nos han brindado ecuatorianos salidos del pueblo, que en base al esfuerzo, al sacrificio, a la disciplina y el amor al deporte, se han superado hasta lograr triunfos espectaculares.


Como sucede en estos y otros casos, no siempre los triunfos llegan porque ha existido una debida planificación desde el Estado, desde el gobierno, porque los organismos deportivos han apoyado decididamente a los deportistas.


No señores, la realidad es distinta. Recordemos que una gran atleta ecuatoriana logró un triunfo a nivel mundial con zapatos remendados, haciendo esfuerzos supremos, sin la ayuda del Estado y sus organismos.


Esta es la realidad, ante cada crisis que vive el Ecuador se recortan los presupuestos y los primeros en ser afectados son la cultura y el deporte, sin darse cuenta de que un país sano de cuerpo y alma se logra con cultura y deporte.


Sin darse cuenta de que los triunfos deportivos son la mejor promoción del Ecuador a nivel mundial, con grandes triunfos, grandes cadenas miran a nuestro país, sus regiones y sus bellezas.


Hemos logrado grandes éxitos; ha sido una temporada positiva al máximo; nos hemos sentido más ecuatorianos, hemos conocido cómo se forjan las grandes historias deportivas desde el pueblo, desde los sectores olvidados.


El último triunfo -a no dudarlo- en esta temporada fue el tercer lugar alcanzado por la selección nacional de fútbol sub 20, en el campeonato mundial que se desarrolló en Polonia, al superar a Italia por 1-0. Mientras mirábamos absortos la goleada de Uruguay a Ecuador en la Copa América. Qué vergüenza.


Para muchos entendidos, esa debió haber sido la final, Ecuador-Italia, dos equipos con argumentos, con magníficos jugadores y con estrategias adecuadas para un evento de esa naturaleza.


Es la primera vez en la historia deportiva del Ecuador que una selección logra un éxito de alto nivel, es la demostración de un trabajo a conciencia, dejando de lado los escándalos en los que se vio involucrada la FEF con su titular en la cárcel, lo que ha repercutido en la selección de mayores que está en la Copa América.


Deben llegar vientos frescos, deben llegar los cambios necesarios en nuestro deporte, en este caso en el fútbol, debemos apoyar a medida de nuestras posibilidades y debemos exigir al Estado planes de alto nivel, de alto rendimiento y a los futbolistas entrega total, pensando en el país y no solamente en el dinero.


Que nuestros triunfos, de nuestros deportistas, sean el resultado de una verdadera planificación, de un trabajo constante y de apoyo en todos los niveles; esperamos que los gobernantes entiendan que los triunfos son del pueblo y le hacen bien a nuestra imagen; gracias deportistas por ofrecernos sonrisas, ya que otras actividades nos ofrecen sinsabores, desesperación e ira.(O)