Sucre

Una de las fechas más importantes del calendario cívico de nuestro país y particularmente de nuestra ciudad es el 2 de Mayo, la que debe ser recordada con todo el entusiasmo, el patriotismo y la solidaridad propia de esta urbe.


El 2 de Mayo de 1822 llegó a Latacunga el Mariscal Antonio José de Sucre en su camino al Pichincha, llegó con más de 2.500 lugartenientes y patriotas, permaneció por 11 días planificando la Batalla de Pichincha.


La que selló la libertad de nuestros pueblos, en el Pichincha Sucre llegó a la inmortalidad ratificada luego con su vil asesinato; Sucre y los patriotas dieron una demostración de entrega, valentía, sacrificio y amor a la libertad.


Según el historiador Paúl García, la presencia de Sucre y sus huestes es una clara señal de la hospitalidad latacungueña a más de 2.500 patriotas que acompañaban al Mariscal Antonio José de Sucre quien recibió grandes muestras de respeto, afecto y admiración.


Arribo Sucre a Latacunga luego de una campaña compleja, fue derrotado en Huachi y salió triunfante en Yaguachi, batallas que las libró con el único objetivo de llegar al Pichincha para vencer a los españoles.


En Latacunga nuestros ciudadanos hicieron lo imposible por atender al Mariscal y sus lugartenientes, además de los soldados patriotas, en cada hogar de esta ciudad se alojó a un promedio de 15 patriotas.


Según el historiador García, Sucre y sus más cercanos colaboradores, se alojaron en casas de las familias Páez, Barba, Viteri y Pino. Se conocen detalles, dice, exactos donde se alojó y quienes lo acompañaron.


Es más, señala, 80 latacungueños se incorporaron a las líneas patriotas, que se jugaron la vida en Pichincha aquel 24 de Mayo, la participación de latacungueños es la demostración del civismo y patriotismo de la gente de esa época.


García reitera, una vez más, que es un error expresar que Sucre haya llegado a una de las casas ubicada en la actual calle “Dos de Mayo”, pues en 1822 esa calle no existía, pues basta ver el documento de compra del colegio Vicente León.


Compra realizada por el colegio en 1843, más de dos décadas después de la supuesta visita a este sitio, a las familias Páez y Rivas de los terrenos y cuando se señalaron los linderos occidentales, se lee claramente que allí está el río.


Lo que queda claro es que en esta ciudad el Mariscal Antonio José de Sucre conoció a la mujer que después sería su esposa Mariana Carcelén, le conoce en un baile en la casa de la familia Sáenz de Viteri ubicada en la calle Quito.


Recordar esta fecha es recordar nuestra historia, hay que reconocer las acciones que desarrollan los moradores de la calle “Dos de Mayo”, así debe ser en favor de nuestra historia, lo que no puede suceder es que se comience a realizar acciones folklóricas en esta fecha como cambios de mando. Recordemos siempre el Dos de Mayo. (O)