En las últimas semanas se ha gastado gran cantidad de tinta, se han dedicado grandes espacios en la televisión y en la radio, se han dedicado amplios espacios en las redes sociales, para hablar de un sacerdote que ha incumplido sus obligaciones.


Se le ha dado tanta importancia, sin que su accionar, sus actuaciones vayan a cambiar las cosas en el país, lo que hará es defender al gobierno anterior, pues el cura ha sido admirador del que está escondido en Bélgica.


Esa es la verdad, se habla y se sigue hablando del cura, las faltas cometidas, su prepotencia, su populismo y en definitiva su accionar equivocado para alcanzar un lugar en un organismo nacional, sin importar cómo lo haga.


Entonces -según el cura- el fin justifica los medios, no es el hecho de participar en un concurso, es el hecho de llegar “como sea”, de alterar los documentos, de no decir la verdad en la declaración juramentada. Y qué hace el CPCCS para investigar estos actos de corrupción.


No interesa que sea sacerdote y que mienta en la declaración juramentada; lo que claramente nos demuestra de su calidad humana, de sus valores, del respeto a la Ley y personas de esta naturaleza sortearon todos los filtros y ahora están en un organismo de tanta importancia.


Se ha dicho, en varios espacios, que el cura ha sido admirador del gobernante que ahora está escondido en Bélgica y que después se ha desencantado; eso es lo que dicen, las admiraciones no terminan de la noche a la mañana.


“No requerimos mentes lúcidas para la mentira ni la zapada, sino para trabajar en serio por el país, con el propósito de sacarlo de la fosa en la que lo sumió el correato”. Gente comprometida con el Ecuador y su prosperidad.


Llama poderosamente la atención que el concurso convocado y desarrollado con todos los cuidados del caso, con toda la seriedad, con todas las reglas claras, haya sido violentado, nada más ni nada manos, que por un sacerdote.


Cono sucede en estos y otros casos, ahora los involucrados tratan de justificar sus actuaciones. Ahora nadie tiene la culpa, se tiran la pelotita y nadie es responsable, las cosas han pasado con la ayuda de los fantasmas.


Mientras tanto en el parlamento se habla de un juicio político, de la destitución, se juntan firmas para presentar el juicio político y resulta que los integrantes de algunas bancadas no quieren firmar porque ellos también quieren protagonismo y seguir su propio juicio.


Así es nuestro país. Por qué solamente ellos, si nosotros también podemos, porque van a quedar bien ellos, nosotros también queremos quedar bien y luego pedir los votos en campañas electorales.


Sea como sea la cuestión es que con estos asuntos, con estos escándalos lo mejor que se puede hacer en el Ecuador es eliminar este invento del correato, que no sirve sino para provecho de unos pocos vivarachos.(O)