Crónica de una muerte anunciada, es una de las más importantes obras del escritor colombiano, Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez. Considerando ese título, podemos adaptarlo a lo que sucedió con el Fiscal General en el juicio político en la Asamblea Nacional.

El Fiscal General fue censurado y destituido casi por unanimidad de los presentes, 128 votos y 3 abstenciones, nadie votó a favor del funcionario que ha permanecido en esas funciones algo más de 10 meses.

Su censura y destitución era la crónica de una muerte anunciada, lo que no se sabía hasta poco antes del juicio era el número de votos que tendría esa censura, votación que superó las expectativas de las diversas bancadas.

Antes del juicio en la Asamblea, en declaraciones a varios medios de comunicación, el Fiscal General había anunciado que durante su intervención dará nombres de algunos ciudadanos que han estado involucrados en actos dolosos.

Además señaló que hará conocer al país algunos detalles de lo que está sucediendo en la frontera y por qué de la permicibidad de los últimos 10 años; a la hora de la verdad nada de ello sucedió.

El Fiscal General, durante su intervención que duró menos de dos horas, se dedicó a justificar sus actuaciones en una especie de rendición de cuentas y nada nuevo se pudo escuchar de boca del Fiscal, ahora censurado y destituido.

Lamentablemente, según dijeron algunos contertulios del parque, en una entrevista antes del juicio, señaló que el no fue amigo de expresidente Correa, lo que fue es funcionario de su gobierno.

Estas declaraciones cursan sorpresa en algunos sectores que permanentemente han hablado de la cercanía del Fiscal con el gobierno de la década desperdiciada; seguramente a esa altura del partido lo mejor era distanciarse de ese régimen.

Mientras tanto las primeras reacciones a esta censura y destitución se enfocan a lo que se pudo haber hecho y no se hizo y consecuentemente aún quedan muchas cosas por investigar y sancionar a los responsables de varios delitos.

Sobre el asunto petrolero, sobre la preventa de petróleo y los negociados que se hicieron sobre el valor del barril de petróleo, en el que están en juego millones y millones de dólares, nada se dice y nada se ha querido investigar.

Este es uno de los ejemplos que existen, hay aún mucho por investigar. El caso de los sobornos y lavado de activos de Odebrecht parece que se está olvidando poco a poco, hay que investigar hasta las últimas consecuencias.

Cuando se realizó el juicio al entonces presidente de la Asamblea se esperaba que se conozcan nombres de quienes están en esta danza de millones y nada pasó. En el juicio al Fiscal General se crearon grandes expectativas sobre los nombres de los involucrados y nos hemos quedado con las ganas; así se maneja nuestra política.(O)

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