La lucha de las mujeres es un asunto casi interminable; la lucha de las mujeres abre las puertas de muchas instituciones y de muchas personas, pero también descubre que hay sectores que aún mantienen atavismos respecto de las féminas.


La lucha de las mujeres es cada vez mayor y reciben el respaldo de amplios sectores que están convencidos de que el aporte de la mujer, en todos los campos, es significativo, por sus condiciones, sus cualidades, sus capacidades y sus sentimientos.


El trabajo de la mujer es duro, muchas veces incomprendido, es una labor que riega de orgullo al género humano y que cada vez se libera de las cadenas que le han aislado por años y que en algunos casos aún se mantienen.


Todos, absolutamente todos los miembros de la comunidad debemos respaldar a la mujer, especialmente cuando hay seres humanos que han dejado un reguero de sangre, de aquellas mujeres que han sido privadas de su vida productiva y de amor.


Los casos de femicidio que se producen permanentemente, deben ser eliminados de raíz, sus causantes deben recibir todo el peso de la ley y además deben ser condenados moral y físicamente ante la comunidad.


Los traumas en contra de la mujer que han sobrevivido décadas en el mundo entero, van cambiando y lo hacen a pasos agigantados, porque hay mujeres que se han liberado -en el mejor sentido de la palabra- para demostrar todas sus condiciones excepcionales.


Cada vez se organizan más colectivos para defender a la mujer de la violencia en el hogar, en el trabajo, en la comunidad en general; esos colectivos cada vez son tomados en cuenta para importantes resoluciones.


A esta altura del partido no se puede desmayar; no se puede dejar en el camino un trabajo lleno de esfuerzos, sacrificios e incomprensiones; no queda más que seguir para dejar huella y dejar un camino para las futuras generaciones.


Este tema, el de la violencia contra la mujer, debe ser canalizado transversalmente en el sistema educativo de forma prioritaria, los niños y jóvenes deben saber lo que significa la violencia en contra de la mujer y cómo combatirla.


Los niños, desde los primeros años de formación, deben saber que las mujeres son seres extraordinarios a las que hay que cuidarlas, quererlas y amarlas; hay que valorarlas en el más alto sentido; hay que entender que son las que nos dan la vida.


El sistema educativo mucho puede hacer para combatir la violencia, mucho puede hacer en el hogar, los padres y la comunidad en general; entonces todo pronunciamiento, toda campaña sea bienvenida y que la sociedad en general responda positivamente.


No es una labor que se va a perder en el viento, al contrario, es una labor que se va fortaleciendo en el viento de la lucha contra la violencia, es una labor que encuentra cada vez más gente convencida de un problema, que debe ser superado y que nunca más afecte a las mujeres, seres extraordinarios llenos de vida y amor.(O)