Como todos sabemos, uno de los más graves problemas que viven los habitantes de esta ciudad y de la provincia en general es la delincuencia, la inseguridad, situación que causa preocupación, especialmente en la familia y de alguna manera en las autoridades.


Nuestra ciudad, hace rato, dejó de ser una de las más seguras del Ecuador, como fue también la más limpia de nuestro país; la situación ha cambiado al extremo, tanto que ahora hay familias que prefieren no salir en la noche.


No quieren ser expuestas a la inseguridad que se vive de forma permanente, la preocupación es mayor en la familia cuando uno de sus miembros no llega temprano para descansar de forma segura y tranquila.


En Latacunga hay sectores plenamente identificados como inseguros; entonces, es lógico que la Policía y los organismos de control ubiquen a sus miembros en esos lugares de manera permanente y realicen rondas en horarios frecuentes.


Si la delincuencia se percibe con mayor incidencia en el sector de El Salto o La Estación, en esos lugares deben haber policías de forma permanente, sin descuidar la acción que pueden realizar los miembros de esos sectores debidamente organizados.


En estos y otros casos la acción de la ciudadanía es importante y para comenzar hay que organizarse en la familia y en el barrio para que cada morador cumpla una misión a favor de la seguridad de todos.


No podemos seguir quejándonos, sabiendo que podemos actuar de alguna manera o colaborar en diferentes actividades; hay que hacer conciencia de que la delincuencia no puede ganarle a una ciudad debidamente organizada.


En este marco mucho tienen que ver los administradores de la ciudad; hay que visitar los barrios y motivar a sus habitantes para que se organicen, darles normas de comportamiento frente a la inseguridad.


Hay que mantener una relación muy cercana con la Policía Nacional y con otros organismos, hay que recibir capacitación permanente para evitar males posteriores; hay que capacitar a los jóvenes en general.


Una acción conjunta es fundamental; no es solamente la Policía, somos todos debidamente organizados y capacitados, las brigadas no pueden quedar al margen; todo para derrotar a la delincuencia, que gana terreno a cada momento.


Mientras tanto las autoridades deben establecer horarios para el desarrollo de eventos. Así lo han hecho en las jochas de los personajes de la fiesta de la Mama Negra; esta tradición para nada puede ser modelo de ingesta de alcohol.


Debemos estar claros de que todos somos parte del problema y de su solución, todos podemos aportar, unos más otros menos, en definitiva -si se trata de nuestra ciudad, de nuestros hijos- debemos hacer todo sacrificio para superar esta etapa tan difícil.(O)