En homenaje al nacimiento de nuestro ilustre luchador espiritual, quien encendió la antorcha de la Libertad y se destacó en varios campos del saber, en una época en la que era muy difícil superarse para un ser humano de las condiciones de nuestro gran Eugenio de Santa Cruz y Espejo.


Espejo, galeno e ilustre de pensamiento y acción. Eugenio de Santa Cruz y Espejo dejó un ejemplo de trabajo, de investigación y esfuerzo brillante en la rama de la medicina, para beneficio de los ecuatorianos a través de la historia.


Desempeñó esta profesión con virtud, valor elocuente de humanidad, así lo demuestran sus obras, ‘Reflexiones acerca de las viruelas’ y ‘Memorias sobre el corte de las quinas’, entre otras expresiones de su saber y su pensamiento.


Su erudición en el campo médico se adelantó a los experimentos con los cuales Pasteur asombraría al mundo; es decir, lo que se considera un verdadero adelantado en un pequeño país que no tenía mayor trascendencia mundial.


Ya en esa época se decía de Espejo: “adivina lo que en aquellos tiempos no se sospechaba y que hoy, llamamos anafilaxia”; habla de higiene como primera fuente de salud; fue el primer sanitario que indicaba las causas de algunas pestes y afecciones epidémicas.


Lo generoso y noble de la profesión médica se pierde en las raíces del tiempo. Su función altamente humana, el conocimiento delicado del cuerpo y su complejidad. La responsabilidad ante la vida, ante el dolor que producen las enfermedades, el prolijo cuidado de quienes sufren y necesitan la participación técnica.


O requieren de la paciente investigación y su constante estudio frente a las numerosas enfermedades que azotan a la humanidad, constituyen, entre otras, las finalidades sagradas del profesional médico.


Luego del paganismo, en la Edad Media, se logró alejar al médico del alma, con el médico del cuerpo, en razón de que los sacerdotes no disponían de suficiente tiempo, dado el exceso de trabajo religioso.


Los concilios de Letrán y el de Reims promulgaron ordenanzas prohibiendo a los eclesiásticos ejercer las prácticas de la medicina. Con el tiempo se organizaron hospitales, facultades y escuelas médicas, excluyendo a los barberos y afirmando así en forma científica la práctica de la medicina.


El médico tiene una profesión excelsa, hurga las profundidades del ser dolorido. Renuncia todos los días a tantas actividades y compromisos familiares y sociales por entregarse a la atención de los enfermos. Su responsabilidad y abnegación están presentes en los pueblos, en las aldeas, en los suburbios y en los más apartados rincones donde el dolor hace presa del ser humano.


Como la medicina es una ciencia y de las más importantes, no hay que descuidar el vínculo que tiene con los más efectivos adelantos de la ciencia y de la tecnología, los últimos descubrimientos en el campo médico deben estar de la mano de los médicos responsables y dedicados.


Son grandes las responsabilidades del médico, saludémosle con reverencia y gratitud; el médico ecuatoriano cumple con sus sublimes propósitos, demostrando que la vida social e individual debe ser atendida para conseguir el progreso de la Patria. Saludos a nuestros médicos en este su más importante día.(O)