Luego de varios días de agonía murió uno de los ecuatorianos más sobresalientes de los siglos XX y XXI, que se destacó en todas y cada una de las acciones que cumplió a favor del Ecuador y de los ecuatorianos.


Su labor estuvo enfocada -desde muy joven- a defender a los trabajadores, creía mucho en el sindicalismo, por el cual se había peleado con los más poderosos del país, según dijo en una de sus últimas entrevistas.


Este hombre, que a pesar de su edad seguía trabajando para defender los intereses de las mayorías, sufrió un quebranto de su salud, un derrame cerebral el pasado 14 de mayo, luego de haber concluido una de las últimas reuniones del organismo que presidía.


No pudo superar este grave estado de salud y el domingo 19 de mayo -a las 14:40- dejó de existir uno de los ecuatorianos más brillantes de las últimas décadas, que se convirtió en uno de los seres que dio ejemplo de virtudes para desempeñar sus funciones.


Julio César Trujillo Vásquez, oriundo de Ibarra, dejó de existir a los 88 años, edad a la que seguía trabajando, dirigía el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, en el que cumplió -junto a los demás miembros- importante labor para limpiar el país de corruptos y corrupción.


Las manifestaciones de pesar se hicieron llegar desde los más diversos sectores de la nación; desde el presidente de la república Lenín Moreno Garcés, hasta sus alumnos y quienes tuvieron la suerte de conocerlo.


Satisface aún más que varios latacungueños y cotopaxenses conocieron de cerca a Julio César Trujillo, con quien inclusive colaboraron en el campo político y de trabajo con los sectores sociales.


Los mensajes de dolor y de pésame por el fallecimiento de este ilustre ecuatoriano, demuestran el valor de este ciudadano, que ante todo valoró el servicio a los demás y a la patria, antes que servirse de esas funciones.


Un gran ecuatoriano por el que se señala que la dignidad, la integridad y el patriotismo son más importantes e imperecederos que el poder y el dinero, ese es el legado de Julio César Trujillo, hombre digno y honrado hasta la médula.


Dignidad, integridad, honradez, justicia, entrega, lucha, honestidad, patriotismo, lucha frontal contra la corrupción y contra los corruptos fueron sus valores y actitudes, que siempre mantuvo durante sus funciones. Abogado de profesión y catedrático universitario, se desempeño como vicerrector de la Pontificia Universidad Católica de Quito y decano de la Facultad de Jurisprudencia.


Presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales; Defensor del Pueblo; miembro de la sección Jurídica de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Miembro de la Comisión Andina de Justicia. Miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción. Diputado por tres ocasiones por el partido Conservador.


Fundó la Democracia Popular, partido del que fue diputado y candidato a la presidencia de la República; luego se unió a Pachakutik y en 1988 fue uno de los asambleístas que redactó la décimo novena Constitución de la República. Ha muerto un gran ecuatoriano, que nos deja su ejemplo, paz en su tumba.(O)