Una de las obras más polémicas que se ha construido en la presente administración municipal es -sin duda- la denominada El Molinero, un viaducto ubicado en la parte noroccidental de nuestra ciudad, en la vía a Pujilí.


La referida obra, desde su anuncio, provocó una serie de reacciones, unas a favor y la mayoría en contra, levantaron su voz de protesta los moradores del lugar, los comerciantes, los peatones y los empresarios.


Es decir, una obra que para muchos no era la más aconsejable, ni tampoco era la solución a los graves problemas de movilidad, que se deben superar de otra manera, según algunas personas.


A las pocas semanas de iniciada la obra se aprobó ampliar el plazo de entrega por seis meses más, lo que dice claramente que la planificación no estuvo realizada técnicamente, además esa decisión ya dejó mucho que desear.


Luego la obra tuvo como cuatro o cinco plazos para su entrega; en definitiva se entregó e inauguró el pasado viernes, luego de haberse demorado nada más ni nada menos que ocho meses más del plazo establecido en principio.


Al respecto de esta obra los criterios se encuentran divididos, lo que demuestra que no es una necesidad sentida por la mayoría; además la gente del transporte hace varias observaciones y concluyen que no es para nada la solución definitiva.


Las autoridades municipales, así como los contratistas tuvieron más de un año para gestionar con la misma población, con los deudos, con el párroco, con la Curia la necesidad de realizar una expropiación y trasladar los restos de la tumbas a otro sitio.


No lo hicieron y entregaron la obra sin la construcción de una vereda muy necesaria para la seguridad, especialmente de los niños, los adultos mayores y los discapacitados.


Como decía un preocupado contertulio del parque, primero están los seres humanos y luego están las máquinas; clarito, primero es la seguridad de los seres humanos y después el resto.


Lamentablemente así no piensan las autoridades y los contratistas; es más, recién aspiran hablar con el párroco y otras autoridades religiosas, cuando eso era lo primero que debieron hacer.


Sin embargo, no tienen empacho en señalar públicamente que han hablado con el religioso, cuando el mismo párroco dijo a este Diario que nadie ha hablado al respecto para buscar una solución a este inconveniente.


En fin, la obra ha sido entregada, está en pleno funcionamiento; esperemos a ver lo que sucede en los días posteriores, cuál es la reacción de la gente, para pronunciarnos sobre lo positivo que ha significado esta obra entregada por el Alcalde candidato.(O)