Un buen amigo, hace muchos años decía, “el seguro social será muy social, pero no es muy seguro”; esta manifestación, en son de broma, actualmente cobra fuerza por todas las cosas que están pasando.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, como es su verdadero nombre, se ha convertido en una institución con mucha plata, pero mal administrada; con mucha plata y con mucho despilfarro.

El IESS es una institución con tantos recursos que realmente no se sabe cuánto tiene, no hay los documentos necesarios que avalen lo que tienen, la contabilidad no está al día y sin embargo muchos han lucrado de esta institución.

El IESS se ha convertido, en los últimos años, en la caja chica de los gobiernos de turno; siendo una institución con tantos recursos el que menos le pone el ojo para satisfacer necesidades de grupos especiales, del régimen de turno y de uno que otro vivísimo.

Lamentablemente en el IESS las cosas no se han hecho como debieron haberse realizado. Se menciona por parte de amplios sectores de afiliados que el IESS es una institución de los afiliados y así debe ser manejado.

Sin embargo, el que tiene todas las prerrogativas es el gobierno, el que gobierna el IESS es el régimen de turno, es el que le entregó plata y nunca le paga; es una institución a la que acuden los regímenes cuando se dinero se trata.

Mientras tanto los afiliados, los verdaderos dueños del IESS, tienen que pasar carros y carretas para poder ser atendidos como se merecen; para poder recibir la atención de salud por la que han estado pagando desde hace muchos años.

Ante esta necesidad hay gobiernos y hay gobiernos, el gobierno de la década desperdiciada, no solamente que echó mano de los recursos del IESS, sino que además le quitó recursos y lo que es peor ofendió a los jubilados.

El 40% de las pensiones de los jubilados lo debe entregar el régimen, en la década desperdiciada ese porcentaje fue eliminado y el IESS se quedó sin cientos de miles de millones y los jubilados desamparados.

Esa es la verdad. Dijo el del ático que esos recursos están asegurados y cuando lo necesite el IESS el gobierno tiene la obligación de entregarlo, la práctica nos ha demostrado todo lo contrario; no hay recursos.

Se habla de que el IESS -en menos de cinco años- no estará en capacidad de entregar los servicios y beneficios a sus afiliados, peor aún a los jubilados. Esta es la consecuencia de las malas administraciones y del apetito de recursos de los gobiernos.

Se necesitan reglas claras al respecto. Se necesita que se respete a los afiliados y lo que es más se necesita que se aseguren las pensiones de los jubilados. El IESS es de todos los ecuatorianos y las autoridades deben responder por su situación.(O)

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