Desde enero hasta el 14 de agosto del presente año, en el Ecuador se han registrado 147 personas desaparecidas en las más diversas circunstancias, de acuerdo a las estadísticas establecidas apenas el 8% es de niños y el 90% de adolescentes.


Una de las más grandes y graves tragedias que puede vivir una familia es la pérdida de uno de sus miembros, más aun cuando se trata de niños y adolescentes y entre ellos de niñas y mujeres en general.


Un hogar queda devastado con la pérdida de una persona, de una hija, especialmente. Las personas pierden todo por buscar a sus seres queridos y lamentablemente no encuentra la ayuda del Estado como ellos esperan.


Los padres y familiares, en estos casos, y con toda razón espera que las autoridades dediquen todo el tiempo a buscar a su familiar, sin considerar que hay otras personas desaparecidas en todo el territorio nacional.


Se ha señalado que de los estudios realizados en base a la experiencia que se vive permanentemente, hasta ahora en el Ecuador no se puede establecer que existen bandas de delincuente dedicadas a desaparecer a las personas, especialmente a los menores.


Madres de familias desesperadas, angustiadas, destrozadas que buscan a sus hijos desde hace 25 años, un cuarto de siglo tras la pista de su hijo desaparecido cuando tenía apenas dos años de edad.


Madres de familia que han recorrido 22 provincias del país buscando a su hijo; hablando con todas las personas posibles, visitado hospitales, casas de acogida, hablando con la Policía, sin ningún resultado.
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Madres desesperadas pues su hija desapareció cuando se encontraba con ella y en un descuido de segundos desapareció, le queda ese cargo de conciencia y dedica cada instante de su vida buscar a la hija de sus entrañas.


Son casos dolorosos, en muchos casos dramáticos y que dejan secuelas, madres de familia que debieron ir al psiquiatra para poder superar las consecuencias de la desaparición de un hijo, que era la alegría del hogar.


Entre los desaparecidos también se registra a personas mayores que salieron de su casa y no supieron como regresar, por algún problema de salud, se desorientaron y ahora están desaparecidas y buscadas por sus familiares y la Policía.


La Policía tiene un organismo interno dedicado a buscar técnicamente a las personas desaparecidas, sin embargo, no tiene los recursos económicos y tampoco la logística necesaria para cumplir de mejor manera su tarea.


El caso de la niña Anahí, desaparecida por 6 días; caso que fue resuelto satisfactoriamente, ha puesto en el tapete de la discusión un tema como este, lamentable, triste, doloroso, pero es una realidad; la unidad de la comunidad es importante para evitar estas tragedias.(O)