La Navidad es una fiesta arraigada entre los seres humanos que profesan la religión católica; esta celebración además está presente en otros espacios, aunque no de la misma manera que nosotros.


Para el mundo católico la Navidad es una de las fiestas con mayor simbolismo, cuyo origen se pierde en el túnel del tiempo, aunque algunos historiadores señalan que esta actividad era celebrada antes del nacimiento de Jesucristo.


De todas maneras la fiesta está arraigada en el corazón y el alma de millones de seres humanos que la celebran con toda devoción, especialmente van inculcándola a los niños, pues es una fiesta en la que ellos son parte importante.


La Navidad es fiesta de amor y paz, que son sentimientos de los más nobles de los seres humanos; también es fiesta del perdón, de la familia y de la comunidad en general que participa de diversa manera.


La Navidad se complementa con presentes que se han venido entregando desde hace cientos de años; lamentablemente en las últimas décadas esta fiesta se ha comercializando y se ha materializado tanto que se refleja el afecto y el cariño de acuerdo al valor del regalo.


Para quienes tienen otras formas de pensar sobre esta fiesta, un gran regalo sería un fuerte abrazo, una palabra de aliento, de cariño, de afecto, dejando de lado lo material, compartir lo poco o mucho con los demás.


Es además una fiesta de solidaridad. Hay que ser solidarios con todos y particularmente con quienes más lo necesitan, entregando con humildad a los que más necesitan, no lo que nos sobra, sino lo que nos sirve, lo que aspiramos que nos regalen.


Según algunas investigaciones, antes del nacimiento de Cristo, se celebraba el nacimiento del Sol porque se pensaba que la vida provenía de él; es decir se le atribuía poderes divinos, por la fuerza, la luz y la energía.


Se conoce además que romanos y egipcios -luego del solsticio de invierno- celebraban la festividades de manera semejante a la actual. Aseguran que los romanos eligieron el 25 de diciembre la veneración al dios de la agricultura Saturno, con el símbolo del fuego.


Estas celebraciones se realizaban desde el 17 hasta el 23 de diciembre, lapso en el cual se ofrecían sacrificios y se intercambiaban obsequios; entonces este sería el nacimiento de la tradición de entregar regalos en esta fecha tan importante.


Para muchos historiadores no es posible determinar la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Los primeros cristianos eligieron la fiesta para el 6 de enero porque la festividad del sol trataba de paganizar a los cristianos, luego la Iglesia estableció el 25 de diciembre adoptando los ritos del fuego.


Entre nosotros la Navidad es fiesta de luz, paz, amor, amistad y solidaridad, frente a tantos problemas universales, entre los cuales figura la pobreza de las mayorías. Que esta Navidad nos encuentre dispuestos a ofrecer paz y amor, que disfrutemos sanamente resaltando la familia como centro vital de estas celebraciones.(O)