¡Qué miedo! En realidad que da miedo saber que desde las altas esferas del gobierno se llegó a verdaderos extremos en contra de opositores al régimen de la década perdida que se creía dueño de la vida y del pensamiento de los habitantes de este país.

Pasan los días y las semanas y se van conociendo los hechos y acontecimientos que se produjeron en el gobierno de Correa; asuntos que llaman poderosamente la atención y asusta saber que en nombre de la democracia se perseguía a quienes no pensaban como ellos.

Pasan los días y queda cada vez más claro que altos funcionarios eran los encargados de disponer sobre lo que se debía hacer con algunos ciudadanos por el hecho de oponerse a las acciones de ese régimen de triste recordación.

Fernando Balda, exasambleísta, crítico del gobierno de Correa, fue perseguido y llegaron a planificar un secuestro en Colombia para traerlo sano y salvo al país para ser sancionados y condenado.

Los organismos de inteligencia militar y policial participan de estos hechos, son quienes a través de sus representantes los que aseguran, exploran, entregan dinero, ofrecen garantías, realizan gestiones y envían a los agentes a Colombia.

Los recursos salen de las cuentas de organismos del Estado, de organismos de investigación; en un anexo inclusive se señala que esos recursos son para la operación secuestro. Fue tan mala la planificación que dejaron muchas huellas.

Ahora deben pagar por lo que hicieron, la justicia se va enterando cada vez más de este hecho, sin precedentes en la historia política de nuestro país. Por eso asusta este tipo de comportamiento.

Y asusta porque vienen de organismos e instituciones llamadas a garantizar la seguridad de la población; en la realidad son los que planifican un secuestro y en otro país, violando leyes nacionales y del exterior.

Pasan los días y las semanas y la lucha de años de una mujer que se siente engañada, amenazada y humillada, parece que está llegando a la luz para conocer lo que en realidad sucedió con el excomandante de la Fuerza Aérea.

Expertos internacionales garantizan que entregaron un tercer informe sobre el asesinato del alto oficial; en ese tercer informe o producto se habla de los autoridades intelectuales y los autores materiales de ese crimen, que de ninguna manera fue un acto de la delincuencia común.

Y ese informe ha desaparecido, no se encuentra por ningún lado. Mientras que los agentes han declarado con lujo de detalles lo que ha sucedido en el caso Balda; asuntos que en realidad dan miedo, hasta dónde puede llegar un ser humano.

Y aún falta mucho por investigar, hay casos como los del 30-S, que ha sido otra farsa; la muerte de periodistas como Fausto Valdiviezo; las condenas a dirigentes indígenas, desaparecer los colegios profesionales, los contratos de las obras, los sobornos y demás. Hay mucha tela que cortar para conocer a las verdaderas manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes.(O)

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