Alimentación

Las cárceles del Ecuador son lugares muy especiales, no solamente para quienes están pagando sus culpas, sino para todos quienes tienen que trabajar en esos sitios y para quienes realizan las tareas de seguridad.


En la historia de nuestra ciudad se conocen varios hechos y acontecimientos por los cuales los detenidos, quienes estaban cumpliendo alguna pena, salían a casas particulares a realizar diversas tareas de jardinería, carpintería, albañería y otras.


Cumplían sus tareas, remuneradas por ciento, y regresaban a su “casa” sin ningún problema, no había novedades de fuga, ni cosas por el estilo, varios detenidos eran muy conocidos en la ciudad y salían con frecuencia.


Hay casos, en esas historias, de detenidos que salían para ayudar en las compras de algunas señoras, ayudaban a cargar los canastos, cumplían su tarea y regresaban a su “hotel cinco estrellas”; esa era la realidad.


No sabemos en que tiempo se perdió ese sabor tradicional y romántico que tenía nuestra cárcel y otras de diversas ciudades del país. Se la veía como parte de la ciudad, muy cercana, sin mayores novedades de peligro, violencia, amotinamientos y crímenes.


Si alguna ocasión se produjo alguna fuga con muertos y heridos fue un hecho que llamó poderosamente la atención de las autoridades que reforzaron las seguridades y la cárcel seguía siendo un lugar visitado por artistas y gimnastas.


Pasaron los años y en la revolución revolucionaria nos impusieron una cárcel de las peores, se decía que de alta seguridad y la realidad nos ha demostrado que es de alta inseguridad, los más avezados delincuentes en esa horrible cárcel.


Y los muertos no se han hecho esperar, amotinamientos, crímenes, inseguridad, alcohol, droga y mucho más, es un verdadero polvorín y esta muy cerquita de la ciudad, son más de 5 mil peligrosos delincuentes.


Cuando se instalaba la cárcel, el primer mandatario de la época Correa, decía que este lugar nos traerá progreso y desarrollo, que cruel mentira, ahí esta la realidad, miedo, inseguridad, violencia y crímenes es lo que nos trajo la nueva cárcel.


Uno de los graves problemas, entre los más graves de crímenes y violencia, es la alimentación. Alimentar a cinco mil personas no es fácil; se necesita, por poner un ejemplo, como mínimo unos 10 mil panes diarios.


Al respecto las grandes inversiones en alimentación no son para gente de Latacunga o Cotopaxi, la alimentación está a cargo de una empresa de Guayaquil que se ha convertido en un gran monopolio.


En el régimen anterior se dijo que alguna parte de los recursos de la alimentación se quedarán en nuestro medio y no sucedió nada; ahora tampoco sucede nada y el monopolio feliz de recibir más de 100 millones de dólares; esa es la justicia y el encuentro para el desarrollo de nuestro pueblo. (O)