Es un tema delicado que hay que afrontarlo con seriedad, con criterio, con conocimiento y con enorme prudencia, pues es un asunto que puede acarrear problemas en los más diversos sectores de un Estado.

Muchos de ustedes recordarán que hace más de 30 años quien habiendo sido elegido vicepresidente llegó a ser presidente por la trágica muerte de su titular, decía que el Ecuador es una isla de paz.

Se refería a lo que estaba sucediendo en los países vecinos, al Norte y al Sur, graves problemas de enfrentamiento del ejército de esos países peleando contra el narcotráfico y la sublevación o la guerrilla.

Esa época ha pasado sin darnos cuenta, la isla de paz quedó muy lejos, guardado en el cofre de los recuerdos de mejores días de nuestro país, ha quedado para la historia de nuestros pueblos.

Ahora la cuestión está muy difícil. Se hablaba, hasta hace varios años, que nuestro país se ha convertido en zona de paso de la droga para llegar al gran país del Norte y a Europa, entonces no había mucha preocupación.

Ahora la cuestión es sumamente difícil. La firma de la paz en Colombia con las fuerzas irregulares ha causado grandes problema a nuestro país, señalan algunos estudiosos de este fenómeno en nuestra región.

El Ecuador en la actualidad es un país de producción de droga, de procesamiento y de exportación a través de las más inverosímiles rutas en las que participan muchas personas que son convencidas para que realicen este “trabajito”.

En años recientes se conoció de varias avionetas que llegaban de México, en una de ellas se traían miles de miles de dólares, en otra se transportaba decenas de kilos de droga lista para la exportación; entonces la situación ya era preocupante.

Son decenas de pescadores en la provincia de Manabí, especialmente que han sido reclutados por el narcotráfico para que en sus sencillas lanchas lleven la droga hasta los barcos que están en alta mar para llevarla a Europa y Norteamérica.

Esos pescadores han sido descubiertos y detenidos en otros países, allí se encuentran soportando graves momentos que han marcado su vida, mientras sus familiares caen en la desesperación.

Ahora no son solamente los pescadores; ahora, se ha dicho desde el oficialismo, que se trata de guerrilleros que no dejaron las armas y que se han unido al narcotráfico para seguir realizando sus fechorías; ellos no tienen problema en colocar un carro bomba o de atacar a determinado sector gubernamental.

Entonces, la situación está en un momento grave y difícil, entonces debemos esperar que nuestras Fuerzas Armadas, conjuntamente con la policía, enfrenten este problema sin afectar mayormente a la población que debe sentirse segura al máximo y evitar grande confrontaciones.(O)

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