Las últimas resoluciones de la Corte Constitucional respecto del matrimonio entre personas del mismo sexo, han puesto en el tapete una serie de comentarios y análisis sobre el pensamiento de la iglesia y de quienes no comulgan con esas manifestaciones.


En ese marco como que se enfrentan aquellos que se rigen por las normas de la Iglesia Católica y aquellos que no comulgan con esos pensamientos; entonces se arma la discusión, como sucedía hace muchas décadas en el mundo católico.


Es el caso que se ha vuelto a mencionar el término laico y su separación de la iglesia; se habla de que esa separación se produjo con la revolución liberal, la única revolución que se ha producido en la historia política de nuestro país.


Al respecto se menciona que desde el siglo XIV el rey dirigía la política y la iglesia tenía marcada influencia sobre el pueblo. Posteriormente esas diferencias se aceleraron en el Renacimiento.


El adelanto de la ciencia y el esfuerzo de la época de la Ilustración impusieron cierto carácter laicista concebido como anticlerical que impulsó la Revolución Francesa, con gran influencia en muchos países.


Laico proviene del latín laicus y del griego laiko, que significa “profano, perteneciente al pueblo”. Dentro del aspecto religioso laico es el miembro de la Iglesia, pero que no forma parte de ninguna orden religiosa.


Es la persona que actúa independientemente de las influencias religiosas. De esta manera el laicismo se concibe como “doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad de toda influencia eclesiástica o religiosa”.


En el tiempo de la Reforma se funda la escuela primaria, estableciéndose la libre creencia con el propósito de enseñar a razonar, discutir e ilustrar la conciencia. La escuela anglosajona orienta a pensar, reflexionar y argumentar para después creer.


En nuestro país se dieron magníficos antecedentes acerca de lineamientos nuevos para la educación. Eugenio de Santa Cruz y Espejo analizó el aspecto educativo de la Colonia y criticó los planes de estudio de los jesuitas.


Espejo señala “La razón destituida de instrucción, mal educada y llena de prejuicios, para nada buena; apenas discurre o produce algún concepto, manifiesta mayor ignorancia, cuando es mayor su viveza y la satisfacción que la posee”.


Porque Eloy Alfaro, ‘el viejo luchador’, nació el 25 de junio se estableció el Día del Laicismo, mediante acuerdo expedido por el Ministerio de Educación y Cultura, el 14 de febrero de 1989.


En ese acuerdo se reconoce al laicismo como una doctrina fortalecedora de la “conciencia de libertad, justicia, solidaridad y responsabilidad, dentro del sistema democrático del pueblo ecuatoriano; y, ha vigorizado el espíritu cívico”. Los principios del laicismo debemos mantenerlos y dejarlos como herencia a los hombres libres.(O)