“No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”, así reza un refrán popular que nos demuestra muchas cosas respecto a las acciones y hechos que han marcado, para bien o para mal nuestra historia.


Así es que hay hechos que marcan la historia de los pueblos a través de regímenes que buscan eternizarse en el poder, que son dirigidos por caudillos que hablan de democracia y libertad como sustento de sus gobiernos.


Democracia y libertad que a la hora de la verdad son golpeados, son ultrajados y no se pueden demostrar por cuanto los servidores de los caudillos impiden que se cumplan las manifestaciones propias de los hombres libres.


En la denominada ‘década desperdiciada’ se produjeron hechos y acontecimientos que ahora están siendo investigados por cuanto se produjeron en momentos especiales, en circunstancias especiales relacionadas a la corrupción.


Hasta hace poco uno de los más grandes dolores de cabeza que tenía nuestro país y el gobierno nacional era la presencia del creador de los wikileaks, Julian Assange en nuestra embajada en Londres desde hace más de siete años.


Para mantener a este ciudadano en esa embajada, se hizo lo posible y lo imposible, nadie sabe por qué. Se llegó a entregarle la ciudadanía ecuatoriana y además entregarle la calidad de diplomático.


Las cosas estaban llegando a cosas mayores, paralelamente se estaba investigando su accionar dentro de la embajada y sus declaraciones sobre política nacional e internacional, lo que está prohibido por la Ley.


Sin embargo, lo que más ha llamado la atención en este caso que sigue ventilándose en los tribunales de justicia, es el hecho de haberle entregado la nacionalidad ecuatoriana, para lo que la excanciller Espinoza estuvo muy diligente.


Darle la nacionalidad a quien nunca ha estado en nuestro país, que nunca ha cantado y seguramente nunca ha escuchado nuestro himno nacional; que no sabrá quien es Atahualpa o Rumiñahui.


Una persona que no sabe de nuestra historia, de nuestros primeros aborígenes, que no sabe de nuestras civilizaciones, de nuestro desarrollo, de nuestras riquezas, de nuestra naturaleza y de hombres y mujeres de presencia mundial.


Que no sabe nuestro idioma. Sin embargo en el trámite se le adjudicaron calificaciones de 10 sobre 10 en cuanto al idioma, a la historia y demás. Se atreven a decir que vivía en una parroquia del cantón Quito.


Es decir, se violaron todos los principios legales, todas las normas establecidas, la leyes sobre este tema, se hizo tabla rasa de las normas y reglamentos para estos casos. Y hay personas que aún defienden este mal proceder. Los causantes de este bochorno internacional deben ser juzgados con la Ley en la mano.(O)