Faltan pocos días para que concluya el año 2019, que quedará marcado en la historia de muchas naciones por varios motivos, especialmente por las protestas y los reclamos de cientos de miles de personas.


Mientras tanto, hay otros motivos por los cuales se recordará a este año que está por terminar, se trata de descubrimientos de carácter científico, por adelantos impresionantes de la tecnología, por hallazgos brillantes y por muchas otras novedades.


De todas maneras, está por terminar un año que ha tenido de todo, de lo bueno y de lo malo, de lo feo y de lo agradable, de éxitos y fracasos, de estudios profundos para seguir descubriendo las bases de nuestro mundo.


Sin embargo, queda claro que los políticos y los politiqueros han marcado el paso del tiempo en muchos países, en los que no han cumplido con las grandes mayorías que se sienten desplazadas y poco atendidas.


Se ha demostrado, además, que en este año, en varios países se presentaron claras demostraciones de caudillismo, de querer eternizarse en los gobiernos, siendo parte de foros internacionales que pretenden esquematizar a los gobiernos.


En estas acciones no se puede perder de vista que con el cuento de ‘democracias’ quisieron perpetuarse en el poder y para cumplir su objetivo no tuvieron ningún problema en manosear las elecciones y provocar grandes fraudes.


Lamentablemente, inclusive públicamente se habló de fraudes, el funcionario que así se manifestó inmediatamente fue separado de sus funciones y no ha vuelto a aparecer en público, lo que demuestra que algo había en lo que dijo.


No debemos perder de vista que en algunos países se sigue buscando los mecanismos para adecuarlos a las realidades de gobiernos claramente dictatoriales y claro, salen a hablar del famoso ‘Socialismo del siglo XXI’.


Socialismo que ha tenido duras y grandes críticas en muchos países, que han sido cuestionados en muchos aspectos y que se ha demostrado la falta de libertad que se demuestra en muchas de sus manifestaciones.


El Ecuador ya vivió una época en que la libertad estuvo en juego, estuvo a favor del régimen y de ahí no podía salir; ya vivimos una época en la que la libertad había perdido sus grandes condiciones en la comunidad.


Entonces, podemos decir que está por terminar un año marcado por las grandes manifestaciones del pueblo, que siente no haber sido atendido como se merece, que los políticos les mintieron y aún buscan su voto.


Lo que ha sido criticado es el vandalismo, el terrorismo y la destrucción que se ha presentado en muchas manifestaciones, cuando mucha gente se muestra a favor de esos reclamos que son justos, pero sin vandalismo y violencia extrema. Que el nuevo año -el del Bicentenario- sea mucho, pero mucho mejor que el 2019.(O)